EN CASOS COMO EL DE FERNANDO LUGO, LA IGLESIA SE CONSIDERA INMUNE.
Una muestra es esta noticia publicada por El Universal de México.
El secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Leopoldo González, aseguró que a la Iglesia católica no le dañan los casos de presunta pederastia y pornografía infantil, en que se involucran algunos de sus sacerdotes, ya que, según el prelado, los hacen ver “más humanos” ante la sociedad.
Sostuvo, incluso, que por un caso no se puede juzgar el trabajo pastoral, y tajante negó que haya focos rojos por estos incidentes.
“No es foco rojo, el foco rojo ustedes (la prensa) los hacen porque de una gotita hacen un mar”, dijo el también obispo auxiliar de Guadalajara en conferencia de prensa, en la que dio a conocer junto con el obispo de Huajuapan, Teodoro Enrique Pino, los resultados alcanzados en los trabajos de la 87 Asamblea plenaria de la CEM, cuyo tema central es la Parroquia.
A González se le preguntó si estos actos alejan a la feligresía, a lo que respondió: “Al contrario, entre más humanos nos vean más nos van apreciar”.
La versión del prelado generaron la reacción de la jerequía católica, que señaló en un comunicado emitido por la noche que las palabras de González se referían a que el “sacerdote en su humanidad tiene que responder por sus actos, incluso enfrentar a la justicia si así fuere requerido”.
Y que la autoridad eclesiástica “no tiene ningún interés en obstaculizar el proceso jurídico”.
Teodoro Enrique Pino Miranda señaló al respecto que cuando en un ilícito está involucrado un sacerdote es noticia, pero sólo dura o dos semanas, “cuando hay otros temas más importantes que también ver”.
Manuel Corral, secretario ejecutivo de Relaciones Públicas e Institucionales de la CEM, consideró que Leopoldo González “no se excedió” en su comentario; más bien no supo explicarse.
Para el especialista en temas religiososElio Masferrer Kan con esa acciones la Iglesia católica pierde capital simbólico pues tratan de manejar los abusos como pecados, no como delitos.
Desde 2000 en México al menos una docena de sacerdotes han sido “reducidos al estado laical”, lo que representa la pérdida de todos sus privilegios.
Desde ese año se aplicó una política de “tolerancia cero” para esos casos en las diócesis.
Este martes, la Procuraduría de Justicia del DF presentó a un grupo dedicado a la pederastia y pornografía infantil; en él estaba Rafael Muñiz López, sacerdote de la parroquia de San Pedro Apóstol, en Xalapa, Veracruz.
En un comunicado, esa Arquidiócesis indicó que Muñiz y su hermano Francisco Javier se encuentran en calidad de indiciados (bajo sospecha no probada) y de acuerdo a sus declaraciones “no fue encontrado ningún elemento para inculparlos”.
Manifestó que la Iglesia no encubre delincuentes y ni los sacerdotes deben gozar de privilegios o fuero, pues si violan la ley deben enfrentar los castigos
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