domingo, 23 de marzo de 2008

NOTICIAS DE UN SECUESTRO

PARAGUAY. Noticias de un Secuestro
by Luis Agüero Wagner
Email: lautaro_l (nospam) hotmail.com (unverified!)
Phone: 441208
Address: tacuary 783 23 Mar 2008
Noticia de un secuestro es un relato basado en hechos reales del celebrado autor colombiano Gabriel García Márquez, publicado en 1996, donde el premio Nóbel de literatura aborda el tema del narcoterrorismo colombiano y la privación ilegal de libertad de personajes prominentes de Colombia.
La narración comienza con el rapto de Maruja Pachón y Beatriz Villamizar de Guerrero la tarde del 7 de noviembre de 1990. La imaginería popular sostiene que Maruja fue raptada por ser hermana de Gloria Pachón, viuda del fundador del Nuevo Liberalismo Luis Carlos Galán, del mismo modo que el secuestro de Ingrid Betancourt se atribuye a las altas funciones que desempeñara su padre en el gobierno dictatorial de Gustavo Rojas Pinilla. El libro examina una serie de secuestros relacionados entre si: el acaecido del 30 de agosto de 1990, cuando Diana Turbay, directora del programa de noticias Criptón y la revista Hoy x Hoy, fue secuestrada junto a otros cuatro miembros de su noticiero. Entre ellos se contaban Azucena Liévano, el escritor Juan Vitta, los operadores de cámaras Richard Becerra y Orlando Acevedo. Diana es hija del ex presidente Colombiano y líder del Partido Liberal Julio César Turbay. Los secuestros de Marina Montoya y el Redactor en jefe del periódico El Tiempo Francisco "Pacho" Santos el 18 septiembre de 1990, también son relatados en el libro.
Después del secuestro, los familiares son informados por la policía y siguiendo la noticia por radio y televisión. Alberto Villamizar, político muy conocido, es esposo de Maruja y hermano de Beatriz y no escatimará recursos para lograr la liberación de las víctimas. Para lograr la liberación con vida, negocia con el presidente Gaviria y el Departamento Administrativo de Seguridad para que no actúen sin consultarle antes de cualquier acción. En la trama se entrelazan varios grupos que tienen en común masacres y lealtades diversas: la banda del narcotraficante Pablo Escobar, las autodefensas unidas de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional y por supuesto, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Finalmente, los secuestrados acaban siendo liberados merced a las negociaciones entre altos referentes de los grupos interesados.
Un secuestro de similares características acaeció en Paraguay cuando Cecilia Cubas, la hija del ex presidente Raúl Cubas, fue emboscada por un comando paramilitar a pocos metros de su residencia, en las afueras de la capital paraguaya en septiembre del año 2004. A diferencia de lo que sucede en el relato de García Márquez, el epílogo del secuestro paraguayo acabó siendo menos afortunado. Unos meses después, a mediados de febrero del 2005, fue hallado el cadáver de Cecilia en una fosa de un aguantadero, en una localidad suburbana próxima a Asunción. El hallazgo del cadáver de la secuestrada, una elegante empresaria de 32 años enterrada viva con crueldad por sus captores, conmocionó a la sociedad paraguaya.
Las versiones oficiales difundidas entonces señalaron al grupo de izquierda radical Patria Libre como responsable del plagio y asesinato, versión siempre desmentida por la organización a pesar de su fluido relacionamiento nunca negado con las FARC, y su manifiesta aprobación de los métodos violentos contra la opresión implícita en ellos.
También citan un e-mail que el canciller de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Granda Escobar, envió el 12 de julio de 2004 (dos meses antes del plagio) a otro líder del grupo guerrillero, revela el plan para secuestrar a Cecilia Cubas. En el mensaje habla del rescate inicial de cinco millones de dólares y de la logística que el grupo (Partido Patria Libre) tenía para guardar por seis meses a la víctima. Sin embargo, aclara que se necesitaba de un negociador.
Varios de los integrantes de la presunta banda de secuestradores habían sido alumnos del seminario de San Pedro dirigido por el obispo Fernando Lugo, hoy candidato a la presidencia del Paraguay, antes que dicho centro educativo sea clausurado por las altas jerarquías eclesiásticas notoriamente disconformes con el cariz de los acontecimientos. Durante el secuestro de Cecilia, el hoy obispo-candidato Fernando Lugo fue consultado por la prensa sobre los sucesos, manifestando una enigmática indiferencia y desviando el tema hacia las tensiones sociales del campesinado paraguayo, afirmando que todos los días mueren hijos de indigentes campesinos sin que nadie se escandalice.
Hace poco el obispo incluso pidió perdón a la familia afectada por el cruel asesinato por sus declaraciones en aquella oportunidad, pero la madre de Cecilia retrucó acusándole de hipócrita que sólo buscaba resarcirse de sus desaciertos por encontrarse en campaña electoral.
Últimamente Lugo y su entorno han venido desmintiendo con cinismo tanto la ayuda económica que reciben las organizaciones que lo apoyan de USAID y otros organismos manejados por el embajador de Estados Unidos en Paraguay, mister James Cason, como sus vínculos con el chavismo venezolano, a pesar de haberse presentado como una corriente adscripta al socialismo del siglo XXI para ganar notoriedad, y tener a sus principales impulsores y propagandistas en los círculos bolivarianos de Latinoamérica.
En la misma venezuela bolivariana, cuenta con propagandistas cercanos al gobierno de Chávez como Joel Cazal, el mismo que presentara en Cuba como un gran revolucionario al delator e informante Dionisio Olazar ante el comandante Fidel Castro. Es normal que estos supuestos socialistas e izquierdistas infiltren así a los movimientos, valiéndose muchas veces de la desinformación para obtener solidaridad cubana o venezolana con agentes que responden a la embajada norteamericana, contribuyendo así a fortalecer el esquema imperialista.
Durante su reciente visita a Buenos Aires, los gestores de su acceso a la casa Rosada y su entrevista con la presidenta argentina fueron precisamente referentes de estos círculos relacionados a Hugo Chávez, entre ellos Víctor Santa María, líder kichnerista del SUTHER (Sindicato de Porteros), un viejo sindicalista del peronismo, y Sergio Shocklender, abogado de Universidad Madres que precisamente defiende a los seis paraguayos detenidos en un penal de Marcos Paz por el caso de la hija del ex-presidente Cecilia Cubas, y que maneja los fondos que provienen del Circulo Bolivariano de Venezuela en Argentina, además de viajar con frecuencia a Colombia. La organización Patria Libre de Paraguay presunta encargada del secuestro de Cecilia Cubas, es la misma colateral que dirige Jorge "Huevo Cevallos" funcionario en el Ministerio de Desarrollo Social de Argentina.
También aparece como propulsor del obispo en estos ambientes porteños Patricio Echegaray, del partido comunista argentino, a quien se lo ve en varias fotografías departiendo alegremente como el recientemente asesinado número 2 de las FARC, Raúl Reyes.
Otros movimientos relacionados con Fernando Lugo en Buenos Aires son el Movimiento Libres del Sur, cuyos dirigentes responden al Circulo Bolivariano de Venezuela (se manifiestan a favor de los campesinos y del MOCASE), peronistas Kirchneristas como Hugo Yasky de la CTA y el Frente para la Victoria de Carlos Benítez, un peronista que responde al kichnerismo de Diego Kravetz y algunos diputados nacionales como Miguel Bonasso relacionado con el canal venezolano Telesur.
También trabajan a favor de Lugo intelectuales dependientes de las dádivas de Venezuela como Emir Sader y Nestor Kohan, un periodista dedicado a temas del Medio Oriente que suele firmar artículos sobre Ciudad del Este sin haber viajado jamás a la triple frontera, ambos como tantos otros, probablemente buscando ampliar influencias en el Foro de Porto Alegre.
Sin pretender emitir un juicio inapelable sobre la culpabilidad de los acusados por el secuestro, si algo podemos sacar en claro es que la manía de inventar mentiras que no pueden sostener por mucho tiempo se ha vuelto una costumbre en algunos referentes de la Alianza Patriótica para el cambio, que postula al obispo Fernando Lugo, un candidato que debería estar inhabilitado si viviéramos en un país en serio y se cumplieran las leyes fundamentales y la constitución. Primero fue el engaño de presentarse como socialistas del siglo XXI de la línea de Chávez, Morales y Castro, luego teólogos de la liberación abrazados con el embajador de George W. Bush e importadores de perfumes que adoran el neoliberalismo y agentes del fondo monetario internacional como Dionisio Borda, para acabar negando tres veces hasta a la propia madre antes que cante el gallo.
Hace pocos días fue el turno de referentes del PMas y Tekojoja, que calificaron a la detenida por secuestro Carmen Villalba de enajenada mental y vendida al oficialismo colorado, por un discurso sencillamente acorde a la izquierda latinoamericana cuya acción se vio muchas veces compelida por las circunstancias a desbordar el legalismo y el sistema para quebrar el status quo, como en Nicaragua o Cuba.
Elocuente muestra de solidaridad de compañeros de causa en la ?lucha? revolucionaria que corresponde ciertamente con el individualismo capitalista de quienes cuentan con el favor de la prensa adicta a la embajada norteamericana y el apoyo de los dólares Washington para su lucha contra el imperialismo, como nuestros conocidos demonios del Obispo.

Luis Agüero Wagner

NOTICIAS DE UN SECUESTRO

PARAGUAY. Noticias de un Secuestro
by Luis Agüero Wagner
Email: lautaro_l (nospam) hotmail.com (unverified!)
Phone: 441208
Address: tacuary 783 23 Mar 2008

Noticia de un secuestro es un relato basado en hechos reales del celebrado autor colombiano Gabriel García Márquez, publicado en 1996, donde el premio Nóbel de literatura aborda el tema del narcoterrorismo colombiano y la privación ilegal de libertad de personajes prominentes de Colombia.
La narración comienza con el rapto de Maruja Pachón y Beatriz Villamizar de Guerrero la tarde del 7 de noviembre de 1990. La imaginería popular sostiene que Maruja fue raptada por ser hermana de Gloria Pachón, viuda del fundador del Nuevo Liberalismo Luis Carlos Galán, del mismo modo que el secuestro de Ingrid Betancourt se atribuye a las altas funciones que desempeñara su padre en el gobierno dictatorial de Gustavo Rojas Pinilla. El libro examina una serie de secuestros relacionados entre si: el acaecido del 30 de agosto de 1990, cuando Diana Turbay, directora del programa de noticias Criptón y la revista Hoy x Hoy, fue secuestrada junto a otros cuatro miembros de su noticiero. Entre ellos se contaban Azucena Liévano, el escritor Juan Vitta, los operadores de cámaras Richard Becerra y Orlando Acevedo. Diana es hija del ex presidente Colombiano y líder del Partido Liberal Julio César Turbay. Los secuestros de Marina Montoya y el Redactor en jefe del periódico El Tiempo Francisco "Pacho" Santos el 18 septiembre de 1990, también son relatados en el libro.
Después del secuestro, los familiares son informados por la policía y siguiendo la noticia por radio y televisión. Alberto Villamizar, político muy conocido, es esposo de Maruja y hermano de Beatriz y no escatimará recursos para lograr la liberación de las víctimas. Para lograr la liberación con vida, negocia con el presidente Gaviria y el Departamento Administrativo de Seguridad para que no actúen sin consultarle antes de cualquier acción. En la trama se entrelazan varios grupos que tienen en común masacres y lealtades diversas: la banda del narcotraficante Pablo Escobar, las autodefensas unidas de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional y por supuesto, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Finalmente, los secuestrados acaban siendo liberados merced a las negociaciones entre altos referentes de los grupos interesados.
Un secuestro de similares características acaeció en Paraguay cuando Cecilia Cubas, la hija del ex presidente Raúl Cubas, fue emboscada por un comando paramilitar a pocos metros de su residencia, en las afueras de la capital paraguaya en septiembre del año 2004. A diferencia de lo que sucede en el relato de García Márquez, el epílogo del secuestro paraguayo acabó siendo menos afortunado. Unos meses después, a mediados de febrero del 2005, fue hallado el cadáver de Cecilia en una fosa de un aguantadero, en una localidad suburbana próxima a Asunción. El hallazgo del cadáver de la secuestrada, una elegante empresaria de 32 años enterrada viva con crueldad por sus captores, conmocionó a la sociedad paraguaya.
Las versiones oficiales difundidas entonces señalaron al grupo de izquierda radical Patria Libre como responsable del plagio y asesinato, versión siempre desmentida por la organización a pesar de su fluido relacionamiento nunca negado con las FARC, y su manifiesta aprobación de los métodos violentos contra la opresión implícita en ellos.
También citan un e-mail que el canciller de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Granda Escobar, envió el 12 de julio de 2004 (dos meses antes del plagio) a otro líder del grupo guerrillero, revela el plan para secuestrar a Cecilia Cubas. En el mensaje habla del rescate inicial de cinco millones de dólares y de la logística que el grupo (Partido Patria Libre) tenía para guardar por seis meses a la víctima. Sin embargo, aclara que se necesitaba de un negociador.
Varios de los integrantes de la presunta banda de secuestradores habían sido alumnos del seminario de San Pedro dirigido por el obispo Fernando Lugo, hoy candidato a la presidencia del Paraguay, antes que dicho centro educativo sea clausurado por las altas jerarquías eclesiásticas notoriamente disconformes con el cariz de los acontecimientos. Durante el secuestro de Cecilia, el hoy obispo-candidato Fernando Lugo fue consultado por la prensa sobre los sucesos, manifestando una enigmática indiferencia y desviando el tema hacia las tensiones sociales del campesinado paraguayo, afirmando que todos los días mueren hijos de indigentes campesinos sin que nadie se escandalice.
Hace poco el obispo incluso pidió perdón a la familia afectada por el cruel asesinato por sus declaraciones en aquella oportunidad, pero la madre de Cecilia retrucó acusándole de hipócrita que sólo buscaba resarcirse de sus desaciertos por encontrarse en campaña electoral.
Últimamente Lugo y su entorno han venido desmintiendo con cinismo tanto la ayuda económica que reciben las organizaciones que lo apoyan de USAID y otros organismos manejados por el embajador de Estados Unidos en Paraguay, mister James Cason, como sus vínculos con el chavismo venezolano, a pesar de haberse presentado como una corriente adscripta al socialismo del siglo XXI para ganar notoriedad, y tener a sus principales impulsores y propagandistas en los círculos bolivarianos de Latinoamérica.
En la misma venezuela bolivariana, cuenta con propagandistas cercanos al gobierno de Chávez como Joel Cazal, el mismo que presentara en Cuba como un gran revolucionario al delator e informante Dionisio Olazar ante el comandante Fidel Castro. Es normal que estos supuestos socialistas e izquierdistas infiltren así a los movimientos, valiéndose muchas veces de la desinformación para obtener solidaridad cubana o venezolana con agentes que responden a la embajada norteamericana, contribuyendo así a fortalecer el esquema imperialista.
Durante su reciente visita a Buenos Aires, los gestores de su acceso a la casa Rosada y su entrevista con la presidenta argentina fueron precisamente referentes de estos círculos relacionados a Hugo Chávez, entre ellos Víctor Santa María, líder kichnerista del SUTHER (Sindicato de Porteros), un viejo sindicalista del peronismo, y Sergio Shocklender, abogado de Universidad Madres que precisamente defiende a los seis paraguayos detenidos en un penal de Marcos Paz por el caso de la hija del ex-presidente Cecilia Cubas, y que maneja los fondos que provienen del Circulo Bolivariano de Venezuela en Argentina, además de viajar con frecuencia a Colombia. La organización Patria Libre de Paraguay presunta encargada del secuestro de Cecilia Cubas, es la misma colateral que dirige Jorge "Huevo Cevallos" funcionario en el Ministerio de Desarrollo Social de Argentina.
También aparece como propulsor del obispo en estos ambientes porteños Patricio Echegaray, del partido comunista argentino, a quien se lo ve en varias fotografías departiendo alegremente como el recientemente asesinado número 2 de las FARC, Raúl Reyes.
Otros movimientos relacionados con Fernando Lugo en Buenos Aires son el Movimiento Libres del Sur, cuyos dirigentes responden al Circulo Bolivariano de Venezuela (se manifiestan a favor de los campesinos y del MOCASE), peronistas Kirchneristas como Hugo Yasky de la CTA y el Frente para la Victoria de Carlos Benítez, un peronista que responde al kichnerismo de Diego Kravetz y algunos diputados nacionales como Miguel Bonasso relacionado con el canal venezolano Telesur.
También trabajan a favor de Lugo intelectuales dependientes de las dádivas de Venezuela como Emir Sader y Nestor Kohan, un periodista dedicado a temas del Medio Oriente que suele firmar artículos sobre Ciudad del Este sin haber viajado jamás a la triple frontera, ambos como tantos otros, probablemente buscando ampliar influencias en el Foro de Porto Alegre.
Sin pretender emitir un juicio inapelable sobre la culpabilidad de los acusados por el secuestro, si algo podemos sacar en claro es que la manía de inventar mentiras que no pueden sostener por mucho tiempo se ha vuelto una costumbre en algunos referentes de la Alianza Patriótica para el cambio, que postula al obispo Fernando Lugo, un candidato que debería estar inhabilitado si viviéramos en un país en serio y se cumplieran las leyes fundamentales y la constitución. Primero fue el engaño de presentarse como socialistas del siglo XXI de la línea de Chávez, Morales y Castro, luego teólogos de la liberación abrazados con el embajador de George W. Bush e importadores de perfumes que adoran el neoliberalismo y agentes del fondo monetario internacional como Dionisio Borda, para acabar negando tres veces hasta a la propia madre antes que cante el gallo.
Hace pocos días fue el turno de referentes del PMas y Tekojoja, que calificaron a la detenida por secuestro Carmen Villalba de enajenada mental y vendida al oficialismo colorado, por un discurso sencillamente acorde a la izquierda latinoamericana cuya acción se vio muchas veces compelida por las circunstancias a desbordar el legalismo y el sistema para quebrar el status quo, como en Nicaragua o Cuba.
Elocuente muestra de solidaridad de compañeros de causa en la ?lucha? revolucionaria que corresponde ciertamente con el individualismo capitalista de quienes cuentan con el favor de la prensa adicta a la embajada norteamericana y el apoyo de los dólares Washington para su lucha contra el imperialismo, como nuestros conocidos demonios del Obispo.

Luis Agüero Wagner

viernes, 21 de marzo de 2008

EL ORIGEN DEMONÍACO DE LA CANDIDATURA DIVINA

Origen demoniaco de la candidatura Divina
Por Luis Agüero Wagner 21/03/2008


En El Candor del Padre Brown decía Gilbert K. Chesterton que es inútil que un hombre lea su Biblia si no lee al mismo tiempo la Biblia de los demás, un consejo que hubiera sido muy útil a los fundamentalistas seudo-religiosos que impusieron la candidatura del obispo Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay pasando por encima de la constitución nacional, y sin ninguna legitimación




Para hacerse una idea, el 20 de abril se enfrentará el obispo, legitimado por los 1,200 participantes demócrata-cristianos que sufragaron por su lista única, con la candidata vencedora de las internas coloradas Blanca Ovelar que orilló los 400,000 votantes dentro de su partido.
Gran parte del liderazgo mesiánico que hoy se enfrenta al partido gobernante del Paraguay se le debe al principal financista de la oposición paraguaya, donaciones de USAID a ONGs mediante, el embajador James Cason, a quien se le unió en la campaña a favor del obispo jubilado el auto designado vice-protector del Paraguay, el derechista gobernador del estado de Paraná Roberto Requiao. Para imponer esta candidatura tan bien apadrinada, las fuerzas vivas se valieron de la peor escoria de la politiquería paraguaya, que hoy no aparecen ni por casualidad en las encuestas a pesar de que constantemente intentan convencernos que al candidato divino lo eligió ?el pueblo?.
Que el Paraguay necesita de cambios políticos y económicos estructurales, que puedan generar una nueva sociedad es algo que dentro de los opositores está fuera de discusión, e incluso muchos colorados comparten ese pensamiento. Sin embargo, muchos pretenden vivir de la nostalgia sin esperanza, porque como dice el pensador, la esperanza exige audacia y la nostalgia no exige nada. Es evidente que no se construirá un nuevo país con nostálgicos hombres ?escombros como los sepultureros de la concertación opositora paraguaya que dividieron en cuatro fragmentos a la oposición, pariendo una candidatura bendecida por Dios que paradójicamente tuvo un origen satánico.
Encabezando la lista de endemoniados, tenemos al ?coherente? senador Carlos Filizzola Pallarés, proveedor de fondos brasileros para la campaña oficialista por las internas coloradas de febrero del 2006, demandado por prestación de alimentos por la madre de sus hijos, con funestos antecedentes de haber dilapidado el erario público con depósitos en financieras fantasmas durante su administración municipal. En segundo lugar, aparecen los personeros del Encuentro Nacional, representantes políticos de falsos y fracasados empresarios incapaces de sembrar una hectárea de algodón sin solicitar subsidios al estado, ni de realizar la más miserable inversión sin créditos obtenidos con el beneplácito del gobierno. Y como si no bastase todo eso, incondicionales lacayos del gobierno de Gonzalez Macchi, durante el cual se lanzaron sobre el erario público como una desahuciada manada depredadora.
El principal candidato de dicha corriente, Emilio Camacho, no hace mucho utilizando una camioneta del Parlamento para hacer proselitismo, atropelló a transeúntes a los que dejó tendidos sin vida a la vera del camino.
Mas atrás en la fila aparece el grupo que se encuentra al frente del PRF (Partido Revolucionario Febrerista) que ya en las elecciones del año 2003 subastara la candidatura de Diputado a un prófugo de la justicia.. Demás está decir que nadie se considera en el febrerismo representado por estos personajes, verdaderos delincuentes impunes, que debes dos camionetas a la agrupación y dieron su aval al represor Juan Manuel Morales, ex operativo de la policía política, para cobrar en forma irregular un subsidio del estado a su partido. El supuesto titular de la agupación, Nils Candia, fue nota no hace mucho por su expulsión de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, luego de forzar cerraduras del local de dicho órgano para robar documentos que le comprometían en dilapidación indebida de fondos.
Otro de los aliados electorales del Obispo, el Partido Demócrata Cristiano, adolece de raíces que condicionan el crecimiento contrapuestas al socialismo democrático y anti-imperialismo de sus aliados. El titular de este pequeño partido, Gerardo Rolón Pose, es acusado por sus correligionarios de haber enajenado la sede partidaria para no cumplir con las leyes laborales, que le obligaban a pagar una fuerte suma de indemnización a la familia de una recepcionista del partido asesinada en su lugar de trabajo.
Aunque este grupo solo constituya una caterva de autoproclamados representantes de partidos fantasmas y extintos, todos ellos pretendieron representar a las grandes masas ciudadanas de la república cuando digitaron la candidatura del obispo. Podrían alegar razones místicas, de resonancia espiritual, esotéricas o de otra índole para tanta responsabilidad, si sus presidentes no se hubieran autodesignado de manera ilegal en sus respectivos cargos o no hubieran creado en su propia imaginación sus partidos sólo para convertirse a sí mismos en presidentes y único miembro de una agrupación fantasma.
Todos ellos se encontraban a punto de caer en la intrascendencia política cuando apareció en la escena política el candidato de Dios, un improvisado ex religioso manejado por los intereses del dueño del principal diario que lo apoya, el empresario Aldo Zucolillo, y que se presta para todo y para todos, sin distinción de coeficiente intelectual ni catadura moral. Cuando otros referentes de la oposición exigieron una votación para definir la candidatura de la concertación opositora, desesperados cerraron filas en torno al obispo viendo inminente su desaparición política si surgía otro candidato con mayor cantidad de votos.

La mayoría de estos honorables tribunos, valga la ocasión repetirlo, deben buena parte de su notoriedad a la misma prensa ultraderechista (léase ABC color) que defendió a Videla, Pinochet, Stroessner, y trató por meses de convencer a sus lectores que el vicepresidente Luis María Argaña ya estaba muerto antes de su asesinato en marzo de 1999, sólo para exculpar al incriminado cuñado del dueño del diario que a la sazón participó en el asesinato de Orlando Letelier en la década de 1970.
Otros grupos que apoyan al candidato de Dios se han graduado de farsantes con honores al postularse como referentes de la izquierda siendo en realidad empleados de la embajada norteamericana de Asunción.

Entre ellos se encuentra el "Movimiento Popular Tekojoja", un grupo financiado a través de donaciones de USAID a una ONG denominada Gestión Local. A la especie de este peculiar izquierdismo regado por dólares de la embajada norteamericana también pertenece el PMas, un pequeño grupo que recibe dólares a través de la ONG conocida como ?Casa de la Juventud?.
En el 2004 la susodicha ?Casa de la Juventud? había recibido 127.000 dólares de la Inter American Foundation (IAF), por dos años, supuestamente para "proporcionar apoyo institucional, educativo y técnico a organizaciones para jóvenes. La donación de la IAF teóricamente apoyaría la participación de los jóvenes en audiencias públicas, fortalecería sus destrezas para la búsqueda del consenso y financiaría el diseño de campañas públicas de información y otorgamiento de pequeñas donaciones a jóvenes paraguayos de aproximadamente 10 localidades. "La Casa" supuestamentebeneficiaría a cerca de 4.200 jóvenes de vecindarios de bajos ingresos.
Sin embargo, súbitamente,sus referentes principales -Rocío Casco y Karina Rodríguez.- en lugar de atender esos asuntos,se zambulleron en el proselitismo municipal y realizaron una ruidosa campaña con costosos afiches y onerosos avisos publicitarios en la Televisión local, logrando hacerse de un curul en la Junta Municipal de Asunción, luego de las elecciones de Noviembre de 2006.
Para conocer mejor el origen del dinero invertido en la promoción política de estos grandes enemigos del imperialismo, viene al caso aclarar que la Fundación Interamericana (IAF-The Inter-American Foundation) esuna agencia de cooperación internacional del Gobierno de los Estados Unidos, fundada en 1969, apoya proyectos de desarrollo creativos, sustentables y participativos propuestos por grupos de iniciativas de ciudadanos en América Latina y el Caribe. La Fundación Interamericana está gobernada por un Consejo Directivo integrado por nueve miembros designados por el Presidente de EEUU (hoy el vilipendiado George W. Bush) y ratificados por el Senado de los EEUU (hasta hace poco controlado por halcones republicanos partidarios de las leyes antiterroristas, las masacres de Irak y Afganistán, los bloqueos a Cuba, etc.). Dirigentes del mismo grupo ?izquierdista, revolucionario y anti-imperialista? como Camilo Soares y Richard Ferreira, habían asistido por su parte a la Segunda Asamblea del Movimiento Mundial por la Democracia, organizada por la ?filantrópica? entidad norteamericana National Endowment for Democracy (enemiga declarada de los gobiernos izquierdistas-revolucionarios del sub continente y financista de la propaganda imperialista) , y realizada en la ciudad de São Paulo, Brasil, en noviembre del año 2000.
La facilidad con que aceptan dólares procedentes de Washington estos grandes revolucionarios que rodean al obispo Fernando Lugo, da la pauta de la catadura moral de un candidato que se presentó como un teólogo de la liberación tercermundista buscando ganar notoriedad, para hoy acabar rodeado por los principales exponentes del neoliberalismo en Paraguay como Alfredo Jaegli o Carlos Mateo Balmelli, notorios colaboradores del ex dictador Stroessner como Luis Aníbal Schupp, renegados seguidores del general Lino Oviedo como Max Narváez, un reconocido agente del Fondo Monetario Internacional y ex ministro de su archienemigo Nicanor Duarte Frutos, el izquierdista arrepentido Dionisio Borda.
Queda como consuelo una frase del escritor Robert Penn Warren, quien decía que en política del mal debe engendrarse a alguna manera el bien, porque es lo único que hay para engendrarlo.

Luis Agüero Wagner

sábado, 15 de marzo de 2008

CHANTAJEANDO AL CANDIDATO PRESIDENCIAL


PARAGUAY. La prensa chantajea a candidato presidencial
CHANTAJEANDO AL CANDIDATO PRESIDENCIAL
(Luis Agüero Wagner)

El militar retirado Lino César Oviedo, candidato a la presidencia del Paraguay, reconoció esta semana que perdió respaldo del diario más leído de la capital paraguaya (ABC color) cuando se negó a denostar contra la administración de Itaipú, una represa hidroeléctrica binacional compartida entre Paraguay y Brasil cuya privatización el dueño de dicho diario busca impulsar a cualquier costo, y cuya supuesta mala administración utiliza para atacar al Mercosur.
Debo decir que resulta lamentable el espectáculo de ciertos políticos pusilánimes exhibidos cual trofeo del señor Aldo Zuccolillo cuando se allanan a seguir su línea editorial contra el Mercosur, buscando instrumentar el tema de las hidroeléctricas para crear disturbios en el bloque regional, como si nos faltaran problemas en el país y el subcontinente. Y tanto más notorio el triste papel de títeres al tratarse de medios de comunicación bien conocidos por sus vinculaciones directas e indirectas con intereses imperiales extranjeros a la región, y su anacrónico Maccarthismo que pareciera ignorar que la guerra fría finalizó hace casi dos décadas
Algunos de los pusilánimes referentes de la politiquería a quienes el dueño del diario (Aldo Zucolillo) utiliza para sus campañas como los representantes de Tekojoja, sólo son chauvinistas cuando se trata de denostar contra la administración de Itaipú, dado que no se sienten heridos en sus sentimientos nacionalistas cuando reciben los dólares de USAID en las ventanillas de cobro habilitadas por la embajada norteamericana.
Difícilmente podamos conferir autoridad moral para censurar el entreguismo de ningún gobierno a quienes albergan en sus filas a notorios voceros de coacciones externas desnacionalizantes pagadas por embajadas extranjeras, y que se llenan la boca condenando al imperialismo brasileño pero cierran los ojos ante las intervenciones del imperio norteamericano.
Decía Albert Camus que amaba demasiado a su país para ser nacionalista, frase que podríamos hacer nuestra cuando algún personaje quiere enviar a un pobre y pequeño país como Paraguay a una nueva guerra su gigantesco vecino del este. Sin desmeritar a Brasil como imperio, considerando lo mal que la pasó el Paraguay hacia 1870 cuando aplicó la “confrontación directa” con el coloso sudamericano en una gigantomaquia digna de titanes contra olímpicos en la mitología griega, resulta contradictorio este nacionalismo y antiimperialismo tan selectivo en ciertos zares de la prensa paraguaya. Especialmente si consideramos que la única vez que abrieron la boca para acusar al imperio norteamericano (que impuso en Paraguay la dictadura anticomunista de la que se presentan como víctimas), fue para criticar a Jimmy Carter por preocuparse del tema Derechos Humanos.
Eso por no citar los panegíricos que dedicara, antes del giro en política exterior de sus amos de Washington, a grandes filántropos como Jorge Rafael Videla o el editorial defendiendo al dictador Augusto Pinochet detenido en Londres (ABC, 8 de noviembre de 1998).
Tampoco el dulce nacionalismo condice con la prosapia de Aldo Zuccolillo, hijo de don Antonio Zuccolillo Abbondante, quien vendiendo “abondante” azúcar a los bolivianos en plena guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia no pudo haberle explicado a su vástago gran cosa sobre la rentabilidad del patriotismo. Sí concuerda, en contrapartida, con el hábito del dueño de ABC de intentar borrar su pasado vergonzante con itinerarios de ida y vuelta, y mentir con insistencia goebbeliana. En este empeño, hasta fue capaz de contratar a Christian Zimmerman para predicar desde ABC la receta del mago Martínez de Hoz , de cuya efectividad estaba a punto de convencernos cuando salieron a la luz sus aventuras de Bancopar y otras financieras.
Aún menos podría aceptarse el papel de censor de una prensa fabuladora, sin autoridad moral ni compromiso con la verdad, que jamás ha pretendido ocultar sus tendencias socialdarwinistas y neoliberales al enfocar temas económicos y políticos, su hipocresía a la hora de condenar una dictadura que alabó por décadas, ni tampoco su ocasional visión legionarista y anti-nacional de la historia paraguaya en el enfoque de sus momentos culminantes. Aunque lleve décadas disfrazando de nacionalismo sus incontenibles afanes de convertir Itaipú en la manzana de la discordia del Mercosur, al tiempo de erigirse en abogada de expoliadores intereses extranjeros -eventualmente brasileños- que operan en el país prometiendo redimirlo, presentándose fraudulentamente como voceros de los intereses generales de la sociedad.
La sociedad paraguaya sabe perfectamente que este sector de la prensa que lleva tanto tiempo empeñándose en fingir nacionalismo en el tema específico de un verdadero símbolo de integración entre Paraguay y Brasil como la represa hidroeléctrica de Itaipú, es el mismo que dedicó grandes espacios a denigrar a héroes nacionales, a defender intereses ajenos a la región y a criticar a cualquier gobierno de signo progresista que busque solidarizarse con el Paraguay.
Aunque algunos politiqueros pretendan convencernos que tal o cual candidatura surgió en el seno del pueblo, la pusilanimidad de la mayoría de ellos con respecto a la línea editorial de esta prensa ultraderechista subsidiada por la National Endowment for Democracy demuestra su absoluta dependencia de los intereses que animan a los grandes empresarios del rubro de la comunicación. Es que los políticos necesitan de la prensa para hacer conocer al público que están constantemente defendiendo causas nobles, aunque sean muy magros los resultados de su accionar, sobre todo porque la cobertura periodística no abarca todos los azimuts del espacio, y las buenas intenciones pareciera que no existen si no están los fotógrafos. Este hecho invariablemente se repite en el caso que nos ocupa.
Del mismo modo que hubiera sido deseable que nuestros negociadores en temas como Itaipú exhibieran mayor patriotismo y hayan sido intransigentes a la hora de defender los intereses nacionales, algo que no está en discusión, tampoco estaría demás que ciertos políticos y parlamentarios de la oposición demuestran una mayor autonomía de pensamiento y originalidad a la hora de elegir sus reivindicaciones, que cada vez aparentan más ser subproductos propagandísticos auspiciados por ciertos diarios. Para colmo, casualmente se trata de los medios conocidos por emprender las más bochornosas campañas contra la verdad.
Ya lo dijo Alexander Pope: el que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de la primera.

Luis Agüero Wagner

viernes, 14 de marzo de 2008

DESESPERACION MACHISTA DE LOS DEMONIOS DEL OBISPO

LA DESESPERACIÓN MACHISTA Y LOS DEMONIOS DEL OBISPO
(Luis Agüero Wagner)

Uno de los candidatos a la presidencia del Paraguay para las elecciones del 20 de abril, sorprendió esta semana a su auditorio en un debate confesando haber comprado encuestadores para posicionarse en mejores lugares durante anteriores campañas electorales, lo cual es un indicador de la escasa credibilidad que tienen las empresas que ubican al obispo Fernando Lugo en primer lugar en las preferencias de la ciudadanía paraguaya, la mayoría insertas en un medio conocido por sus falsificaciones piratas y donde hasta la izquierda ha demostrado ser trucha.
Los últimos sondeos indican una exigua ventaja de 4,5 puntos a favor del Obispo, que el partido gobernante revierte fácilmente con su capacidad de movilización y recursos, en tanto la candidata oficialista ha subido cinco puntos de acuerdo a los últimos datos hechos públicos. El aumento de la preferencia por el candidato oficialista en la última etapa de la campaña constituye en Paraguay una recurrente constante y no se sabe si porque el partido colorado (en el gobierno hace seis décadas) tiene el hábito de movilizar sus fuerzas a último momento o porque los encuestadores siempre ubican a sus candidatos en posición desfavorable al principio para recibir sobornos del gobierno a medida que se acerca el compromiso electoral.
El principal medio de propaganda de la alianza que impulsa la candidatura del Obispo, el ultraderechista ABC color del empresario Aldo Zucolillo, es el primero que ha venido evidenciando la desesperación en las filas del citado grupo opositor pidiendo a gritos en tapa, con letras catástrofes, el cambio de la dupla oficialista buscando ubicar al candidato de la embajada norteamericana dentro del partido gobernante, Luis Alberto Castiglioni, en el futuro poder ejecutivo. El solo hecho de estar tan preocupado por la dupla oficialista colorada puso en evidencia la inseguridad de ABC en la victoria del Obispo, pues de lo contrario no tendría sentido ocuparse de lo que sucede en el oficialismo.
Para lograr su objetivo, es decir, introducir en forma irregular a Castiglioni en la dupla oficialista para tener influencia en el gobierno luego de una nueva victoria colorada, ABC apeló a todos los epítetos machistas imaginables buscando convencer a sus adversarios del gobierno de la conveniencia de deshacerse de la candidata Blanca Ovelar, dado que –según el diario- una mujer en esa posición representaba una segura derrota del partido de gobierno. Se valió además de los espacios en otros medios que auspicia y de sus lacayos en el partido colorado, que repitieron a la manera de coro polifónico las consignas misóginas y machistas de Zucolillo, conocido en Paraguay por su personalidad distónica escondida en el armario.
La desesperación del zar de la prensa se justifica si se consideran los antecedentes de la mayoría de los aliados del Obispo, célebres por su eterna incapacidad para derrotar a los colorados. Entre estos demonios que llevan bastante tiempo atormentando la política paraguaya se encuentran algunos representantes de partidos fantasmas y extintos por ley que sólo existen en la imaginación de Zucolillo, constituyendo en la realidad un abigarrado conglomerado de prebendaristas y seguidistas de entendimiento corto y zoqueteril, en sus últimos estertores y en medio de un naufragio progresivo y autoinfligido por sus pretensiones hegemónico-suicidas.
Algunos de estos grupos, como el Partido Pais Solidario, el Demócrata Cristiano, el Partido Encuentro Nacional o el Partido Revolucionario Febrerista ni siquiera aparecen en las encuestas de las preferencias ciudadanas, a pesar de haber tenido en su momento un gran protagonismo y haber sido puntales en la selección contra-democrática de la candidatura del Obispo. Este grupo en realidad se constituye de advenedizos que siempre han contribuido en apuntalar el exquisito andamiaje de la superestructura cultural tributaria que sostiene a la estructura económica feudal del país y a sus prolongaciones plutocráticas-partidistas, además de haberse hecho célebres por formar fila frente a las ventanillas de cobro habilitadas por embajadas extranjeras.
País Solidario es presidido por el senador Carlos Filizzola, hoy indigno de confianza entre otras cosas por haber depositado fondos municipales en financieras fantasmas cuando fue intendente de Asunción, ocasionando grandes pérdidas al erario público. En tiempos más recientes fue epicentro de un gran escándalo al unir los dos votos con que cuenta en el Parlamento a las políticas impulsadas por el Partido Colorado, recibiendo una andanada de improperios de los mismos dirigentes opositores a los que ahora se encuentra aliado.
El mismo Partido País Solidario se había escindido del Partido Encuentro Nacional tras ser derrotado su titular en las elecciones internas del año 2000, contribuyendo a la fragmentación de la oposición, y durante toda su trayectoria se dedicó a desmantelar otros partidos socialistas como el Febrerista, donde valiéndose de infiltrados lograron cooptar el ubérrimo relacionamiento de éste con la rica socialdemocracia internacional.
El mismo grupo que dirige al partido Revolucionario Febrerista candidató en las elecciones del año 2003 a un prófugo de la Justicia, el ex ministro Silvio Ferreira, buscado por múltiples causas de corrupción originadas durante el gobierno del presidente provisional Luis Ángel González Macchi. Otro frente de conspiradores, más silente pero mejor compactado por intereses de índole crematística, lo integran exponentes enredados en negocios y otras derivaciones del clientelismo de la política oficialista: propietarios de imprentas donde se confeccionan formularios y talonarios para oficinas públicas y pretenden aparecer como opositores, técnicos faltos de ética que ponen su capacidad intelectiva al servicio del bando equivocado (el miembro del directorio del Banco Central Luis Campos), beneficiarios de la campaña "Silvio Ferreira diputado 2003", industrias del cuero infractoras de leyes ambientales que deben favores a las altas esferas.
Otro de los aliados electorales del Obispo, el Partido Demócrata Cristiano, adolece de raíces que condicionan el crecimiento contrapuestas al socialismo democrático y anti-imperialismo de sus aliados. El titular de este pequeño partido, Gerardo Rolón Pose, es acusado por sus correligionarios de haber enajenado la sede partidaria para no cumplir con las leyes laborales, que le obligaban a pagar una fuerte suma de indemnización a la familia de una recepcionista del partido asesinada en su lugar de trabajo.
Por si no fuera suficiente, ninguno de estos grupos de oportunistas aglutinados en torno al Obispo ha cumplido con los requisitos legales en sus internas partidarias, que han sido en su totalidad auto proclamaciones de listas únicas gestadas en la reproducción endogámica de sus corruptas burocracias partidistas.
La mayoría de sus dirigentes son conspiradores que ha sometido a juicio sumario, al acervo histórico y al bagaje doctrinario de su propio partido y lo ha declarado culpable de su fracaso personal en sus incursiones electorales. En superficial entendimiento, se han dejado ganar por la propaganda desnacionalizante y por las coacciones externas acordes a una democracia tutelada desde los centros de poder imperantes, aunque algunos acusen en la retórica reminiscencias de un infantilismo marxista que en la práctica solo contribuye en apuntalar el exquisito andamiaje de una superestructura cultural tributaria, base de la estructura económica feudal y sus prolongaciones plutocráticas-partidistas en Paraguay.
Hace tiempo han destruido la democracia interna de sus partidos impidiendo que sus votantes sean partícipes de un momento trascendental cual es la selección de dirigentes y candidatos, además de restar legitimidad añadida al proceso político nacional. En contrapartida, han exacerbado la personalización de la política y reforzado las tendencias oligárquicas de las cúpulas partidistas, enemigas desde siempre de la democracia participativa. El estilo pretendidamente caudillesco, o seudo-caudillesco de estos frentes conspira desde adentro contra la Alianza Patriótica para el Cambio que candidata al Obispo, al diluir y disgregar ideologías y disolver objetivos para que unos pocos puedan rescatar algo de todos sus esfuerzos estériles y desengaños, resultados de la propia incapacidad personal. La explicación radica básicamente en la carencia de características peculiares que permitan a estos individuos una ascendencia y un dominio personal sobre el electorado de los partidos cuya representación invocan, al no existir lazos emotivos ni intelectivos que adscriban la voluntad del voto opositor fuera de las relaciones de índole clientelar o patrimonialista.
El clientelismo, por otra parte, el desarrollo de técnicas manipuladoras sofisticadas de la voluntad de los adherentes mediante la corrupción, el soborno, en fin, la compra de voluntades, son figuras que brillan en los escenarios en que actúan la mayoría de los aliados del Obispo, aunque ciertos medios de prensa totalmente ajenos a la realidad paraguaya puedan llenarse la boca hablandonos de esperanza. La mayoría de estos supuestos líderes de partidos en realidad son personajes que han empeñado todas sus energías en lograr el alejamiento de competidores y disidentes, desmantelando la estructura de órganos y comités, tribunales y convenciones en forma premeditada y alevosa dentro de su respectiva nucleación, reemplazándolas por instituciones pertenecientes al género de la literatura de ficción. Para hacerlo, bajo criterios fundamentalistas todos ellos se presentaron en su momento como un grupo de "elegidos" cuando en realidad son causantes de la desorganización estructural y la decepción de grandes sectores de la oposición que han perdido totalmente la fe en su dirigencia.
Como es fácil deducir, las posibilidades de proyectarse al futuro con esta secuencia de concepciones y hechos sucesivos son absolutamente nulas. Detrás de este conglomerado de grupúsculos conflictivos colgados de la sotana de Fernando Lugo, en su mayoría gavillas sin antecedentes relevantes, doctrina ni acervo histórico, carentes de creatividad excepto para articular exabruptos machistas, sin posibilidades reales de estructurar bases programáticas, se han escudado los máximos conspiradores contra la institucionalidad del país, siempre ávidos de destaque personalista en la prensa, conocidos por aberraciones de conducta que van de la dipsomanía a la mitomanía, y con el único antecedente de una seguidilla de fracasos de estrépito in crescendo. ¿Quo Vadis, Paraguay?

Luis Agüero Wagner

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DESESPERACION MACHISTA DE LOS DEMONIOS DEL OBISPO

LA DESESPERACIÓN MACHISTA Y LOS DEMONIOS DEL OBISPO
(Luis Agüero Wagner)

Uno de los candidatos a la presidencia del Paraguay para las elecciones del 20 de abril, sorprendió esta semana a su auditorio en un debate confesando haber comprado encuestadores para posicionarse en mejores lugares durante anteriores campañas electorales, lo cual es un indicador de la escasa credibilidad que tienen las empresas que ubican al obispo Fernando Lugo en primer lugar en las preferencias de la ciudadanía paraguaya, la mayoría insertas en un medio conocido por sus falsificaciones piratas y donde hasta la izquierda ha demostrado ser trucha.
Los últimos sondeos indican una exigua ventaja de 4,5 puntos a favor del Obispo, que el partido gobernante revierte fácilmente con su capacidad de movilización y recursos, en tanto la candidata oficialista ha subido cinco puntos de acuerdo a los últimos datos hechos públicos. El aumento de la preferencia por el candidato oficialista en la última etapa de la campaña constituye en Paraguay una recurrente constante y no se sabe si porque el partido colorado (en el gobierno hace seis décadas) tiene el hábito de movilizar sus fuerzas a último momento o porque los encuestadores siempre ubican a sus candidatos en posición desfavorable al principio para recibir sobornos del gobierno a medida que se acerca el compromiso electoral.
El principal medio de propaganda de la alianza que impulsa la candidatura del Obispo, el ultraderechista ABC color del empresario Aldo Zucolillo, es el primero que ha venido evidenciando la desesperación en las filas del citado grupo opositor pidiendo a gritos en tapa, con letras catástrofes, el cambio de la dupla oficialista buscando ubicar al candidato de la embajada norteamericana dentro del partido gobernante, Luis Alberto Castiglioni, en el futuro poder ejecutivo. El solo hecho de estar tan preocupado por la dupla oficialista colorada puso en evidencia la inseguridad de ABC en la victoria del Obispo, pues de lo contrario no tendría sentido ocuparse de lo que sucede en el oficialismo.
Para lograr su objetivo, es decir, introducir en forma irregular a Castiglioni en la dupla oficialista para tener influencia en el gobierno luego de una nueva victoria colorada, ABC apeló a todos los epítetos machistas imaginables buscando convencer a sus adversarios del gobierno de la conveniencia de deshacerse de la candidata Blanca Ovelar, dado que –según el diario- una mujer en esa posición representaba una segura derrota del partido de gobierno. Se valió además de los espacios en otros medios que auspicia y de sus lacayos en el partido colorado, que repitieron a la manera de coro polifónico las consignas misóginas y machistas de Zucolillo, conocido en Paraguay por su personalidad distónica escondida en el armario.
La desesperación del zar de la prensa se justifica si se consideran los antecedentes de la mayoría de los aliados del Obispo, célebres por su eterna incapacidad para derrotar a los colorados. Entre estos demonios que llevan bastante tiempo atormentando la política paraguaya se encuentran algunos representantes de partidos fantasmas y extintos por ley que sólo existen en la imaginación de Zucolillo, constituyendo en la realidad un abigarrado conglomerado de prebendaristas y seguidistas de entendimiento corto y zoqueteril, en sus últimos estertores y en medio de un naufragio progresivo y autoinfligido por sus pretensiones hegemónico-suicidas.
Algunos de estos grupos, como el Partido Pais Solidario, el Demócrata Cristiano, el Partido Encuentro Nacional o el Partido Revolucionario Febrerista ni siquiera aparecen en las encuestas de las preferencias ciudadanas, a pesar de haber tenido en su momento un gran protagonismo y haber sido puntales en la selección contra-democrática de la candidatura del Obispo. Este grupo en realidad se constituye de advenedizos que siempre han contribuido en apuntalar el exquisito andamiaje de la superestructura cultural tributaria que sostiene a la estructura económica feudal del país y a sus prolongaciones plutocráticas-partidistas, además de haberse hecho célebres por formar fila frente a las ventanillas de cobro habilitadas por embajadas extranjeras.
País Solidario es presidido por el senador Carlos Filizzola, hoy indigno de confianza entre otras cosas por haber depositado fondos municipales en financieras fantasmas cuando fue intendente de Asunción, ocasionando grandes pérdidas al erario público. En tiempos más recientes fue epicentro de un gran escándalo al unir los dos votos con que cuenta en el Parlamento a las políticas impulsadas por el Partido Colorado, recibiendo una andanada de improperios de los mismos dirigentes opositores a los que ahora se encuentra aliado.
El mismo Partido País Solidario se había escindido del Partido Encuentro Nacional tras ser derrotado su titular en las elecciones internas del año 2000, contribuyendo a la fragmentación de la oposición, y durante toda su trayectoria se dedicó a desmantelar otros partidos socialistas como el Febrerista, donde valiéndose de infiltrados lograron cooptar el ubérrimo relacionamiento de éste con la rica socialdemocracia internacional.
El mismo grupo que dirige al partido Revolucionario Febrerista candidató en las elecciones del año 2003 a un prófugo de la Justicia, el ex ministro Silvio Ferreira, buscado por múltiples causas de corrupción originadas durante el gobierno del presidente provisional Luis Ángel González Macchi. Otro frente de conspiradores, más silente pero mejor compactado por intereses de índole crematística, lo integran exponentes enredados en negocios y otras derivaciones del clientelismo de la política oficialista: propietarios de imprentas donde se confeccionan formularios y talonarios para oficinas públicas y pretenden aparecer como opositores, técnicos faltos de ética que ponen su capacidad intelectiva al servicio del bando equivocado (el miembro del directorio del Banco Central Luis Campos), beneficiarios de la campaña "Silvio Ferreira diputado 2003", industrias del cuero infractoras de leyes ambientales que deben favores a las altas esferas.
Otro de los aliados electorales del Obispo, el Partido Demócrata Cristiano, adolece de raíces que condicionan el crecimiento contrapuestas al socialismo democrático y anti-imperialismo de sus aliados. El titular de este pequeño partido, Gerardo Rolón Pose, es acusado por sus correligionarios de haber enajenado la sede partidaria para no cumplir con las leyes laborales, que le obligaban a pagar una fuerte suma de indemnización a la familia de una recepcionista del partido asesinada en su lugar de trabajo.
Por si no fuera suficiente, ninguno de estos grupos de oportunistas aglutinados en torno al Obispo ha cumplido con los requisitos legales en sus internas partidarias, que han sido en su totalidad auto proclamaciones de listas únicas gestadas en la reproducción endogámica de sus corruptas burocracias partidistas.
La mayoría de sus dirigentes son conspiradores que ha sometido a juicio sumario, al acervo histórico y al bagaje doctrinario de su propio partido y lo ha declarado culpable de su fracaso personal en sus incursiones electorales. En superficial entendimiento, se han dejado ganar por la propaganda desnacionalizante y por las coacciones externas acordes a una democracia tutelada desde los centros de poder imperantes, aunque algunos acusen en la retórica reminiscencias de un infantilismo marxista que en la práctica solo contribuye en apuntalar el exquisito andamiaje de una superestructura cultural tributaria, base de la estructura económica feudal y sus prolongaciones plutocráticas-partidistas en Paraguay.
Hace tiempo han destruido la democracia interna de sus partidos impidiendo que sus votantes sean partícipes de un momento trascendental cual es la selección de dirigentes y candidatos, además de restar legitimidad añadida al proceso político nacional. En contrapartida, han exacerbado la personalización de la política y reforzado las tendencias oligárquicas de las cúpulas partidistas, enemigas desde siempre de la democracia participativa. El estilo pretendidamente caudillesco, o seudo-caudillesco de estos frentes conspira desde adentro contra la Alianza Patriótica para el Cambio que candidata al Obispo, al diluir y disgregar ideologías y disolver objetivos para que unos pocos puedan rescatar algo de todos sus esfuerzos estériles y desengaños, resultados de la propia incapacidad personal. La explicación radica básicamente en la carencia de características peculiares que permitan a estos individuos una ascendencia y un dominio personal sobre el electorado de los partidos cuya representación invocan, al no existir lazos emotivos ni intelectivos que adscriban la voluntad del voto opositor fuera de las relaciones de índole clientelar o patrimonialista.
El clientelismo, por otra parte, el desarrollo de técnicas manipuladoras sofisticadas de la voluntad de los adherentes mediante la corrupción, el soborno, en fin, la compra de voluntades, son figuras que brillan en los escenarios en que actúan la mayoría de los aliados del Obispo, aunque ciertos medios de prensa totalmente ajenos a la realidad paraguaya puedan llenarse la boca hablandonos de esperanza. La mayoría de estos supuestos líderes de partidos en realidad son personajes que han empeñado todas sus energías en lograr el alejamiento de competidores y disidentes, desmantelando la estructura de órganos y comités, tribunales y convenciones en forma premeditada y alevosa dentro de su respectiva nucleación, reemplazándolas por instituciones pertenecientes al género de la literatura de ficción. Para hacerlo, bajo criterios fundamentalistas todos ellos se presentaron en su momento como un grupo de "elegidos" cuando en realidad son causantes de la desorganización estructural y la decepción de grandes sectores de la oposición que han perdido totalmente la fe en su dirigencia.
Como es fácil deducir, las posibilidades de proyectarse al futuro con esta secuencia de concepciones y hechos sucesivos son absolutamente nulas. Detrás de este conglomerado de grupúsculos conflictivos colgados de la sotana de Fernando Lugo, en su mayoría gavillas sin antecedentes relevantes, doctrina ni acervo histórico, carentes de creatividad excepto para articular exabruptos machistas, sin posibilidades reales de estructurar bases programáticas, se han escudado los máximos conspiradores contra la institucionalidad del país, siempre ávidos de destaque personalista en la prensa, conocidos por aberraciones de conducta que van de la dipsomanía a la mitomanía, y con el único antecedente de una seguidilla de fracasos de estrépito in crescendo. ¿Quo Vadis, Paraguay?

Luis Agüero Wagner

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jueves, 13 de marzo de 2008

¿ALTERNANCIA O REGRESO AL PASADO?

PARAGUAY, ¿ALTERNANCIA O REGRESO AL PASADO?
(Luis Agüero Wagner)

Una gran confusión han logrado generar en la prensa internacional los asesores de imagen del obispo Fernando Lugo, con su estrategia de presentar a su candidato como un nuevo fenómeno político enmarcado en el regreso de la izquierda latinoamericana adaptada a la democracia liberal, que logró hacerse con el poder por la vía de las urnas en la mayoría de los países sudamericanos.
Gran parte de la confusión se debe también a que los voceros de la historia colonial y claudicante que padecemos, acostumbraron siempre omitir ciertos sucesos de fundamental importancia en el devenir nacional indispensables para comprender el sentido en el que marcha la historia nacional.
Uno de los temas muy poco difundidos atañe a la forma en que el Partido Liberal paraguayo, el soporte fundamental del obispo-político para las elecciones del 20 de abril, implantó en Paraguay una dinastía de dictadores anticomunistas comparable a la que su homónimo nicaragüense apuntaló respaldando a los Somoza. La censura a todo lo que involucrara la inducción del autoritarismo desde los centros de poder mundial fue omitida para no comprometer a los aliados que tenía en el norte el régimen que imperó entre 1940 y 1989.
En los albores de la Segunda Guerra Mundial, una doctrina de Seguridad Hemisférica ante la amenaza nazi facilitó la militarización del poder político, ante la cual se mostraron incapaces de resistir los más civilistas exponentes del Partido Liberal que hoy, igual que entonces, candidata a un elemento ajeno a su ideología y sus principios.
Una memorable sesión del Directorio del Partido Liberal había acaecido el sábado 16 de Febrero de 1940, donde un sector de conjurados habría de sacrificar el Parlamento y la Constitución Nacional para entregar la república maniatada a sus verdugos.
Aquel día gris salvaron la dignidad del liberalismo paraguayo con su vibrante oposición: Juan Francisco Recalde, Jerónimo Riart, Orué Saguier y Francisco Sapena Pastor. Hoy sufren éstos el polvo del olvido y sus nombres, como el de tantos otros próceres civiles de la repùblica, poco dicen a sus correligionarios de hoy, quienes sin embargo se deshacen glorificando las veces que tienen oportunidad al dictador Estigarribia y a su camarilla de filo-fascistas en la que destellan con brillo propio nombres como Justo Pastor Benítez, Pablo Max Insfràn o Efraim Cardozo. Hasta ese punto confirman quienes hoy tienen la representación del Partido Liberal su condición de aspirantes a colorados, imitándolos incluso en la costumbre de ensalzar zalameramente a los más nefastos tiranuelos.

Aquel triste febrero de 1940 se produjo, pues, lo inexplicable: dirigentes "liberales" autorizando por doce votos contra cuatro la disolución del Congreso en beneficio de un dictador militar. Habían faltado a la sesión diez miembros del Directorio, con los que habría sido imposible inaugurar un régimen totalitario en Paraguay aquel 18 de febrero de 1940, y dar a conocer el hecho al pueblo el día 19. Los cuatro schaeristas (partidarios del caudillo liberal de apellido Schaerer) se habían mantenido neutrales, en tanto se hallaban decididos por defender las formalidades democráticas B. Rivarola, L. Riart, Burgos, Jerónimo Riart, Orué Saguier, Dávalos, Sapena Pastor, Gavilán, Artaza, Prieto, C. Centurión, Saguier Aceval y Juan Francisco Recalde.

El total de los que podían asistir y votar eran 26, pero una maniobra apoyada en el dictador consiguió desarmar el Directorio Liberal.

Esta breve reseña de cómo se legitimó la arbitrariedad en Paraguay, solo pretende señalar la olímpica hipocresía de quienes, al parecer, nunca han renegado del apoyo político de su partido a un dictador militar, con el que se abrió camino para el viaje a la demencia que nos condujo al actual país que tenemos.

Lo expuesto solo pretende replicar a quienes por estos días, desde las alturas de la patria periodística, han reanudado hostilidades contra el flujo de la razón atribuyendo al movimiento revolucionario de febrero de 1936, impulsado por los coroneles victoriosos de la guerra con Bolivia de 1932 a 1935, el haber sentado las bases de la dictadura en Paraguay.

En estos tiempos en que vientos antiimperialistas sacuden al continente, y Estados Unidos pasa por una crisis de credibilidad sin precedentes, difícilmente pueda esperarse que un pueblo latinoamericano se encuentre tan desinformado como para ignorar el papel del imperio norteamericano en la gestación y consolidación de las dictaduras latinoamericanas, y atribuir alegremente este fenómeno a un movimiento revolucionario previo a la guerra fría, visceralmente antiimperialista y de marcada tendencia hacia la democracia social como el que encabezara Rafael Franco el 17 de Febrero.

Ácidos detractores –especialmente liberales- acusan de fascista al líder que emergió de aquella revolución, pero olvidan que fueron los mismos que acusaron al héroe del Chaco de comunista y aplicaron sus leyes represivas para enviarlo al exilio, medida que soliviantó los ánimos en la milicia y acabó precipitando el golpe militar el 17 de febrero de 1936 contra un presidente que tramaba hacerse reelegir en forma inconstitucional.
El movimiento revolucionario de febrero de 1936 en realidad se constituyó en un esfuerzo de levantar un puente entre el siglo XX y el Paraguay devastado por la barbarie genocida del colonialismo liberal pro-británico, que impulsó a la Argentina, Brasil y Uruguay a emprender una guerra de exterminio contra el Paraguay. Muy diferente sería el signo de los acontecimientos que pocos años después sobrevendrían.

Un protagonista de primera línea en los sucesos de Febrero de 1940, mes inaugural de la trilogía de dictadores anticomunistas paraguayos "Estigarribia-Morínigo- Stroessner", reconoció a Seiferheld que todo empezó con un exhorto del imperio norteamericano que unos cipayos sin mayor discernimiento se apresuraron a atender, por encima de todo sentido común. Muerto el dictador el 7 de Setiembre en un accidente aéreo, en historia muchas veces repetida, el sucesor determinó que convocar a elecciones en dos meses como decía la constitución no significaba que debían llevarse a cabo de inmediato. La convocatoria se hizo, pero para el año 1943.

El resto de la historia es conocida. La doctrina de Seguridad Hemisférica, fue reemplazada por la de "Seguridad Nacional", cobrando impulso definitivo la militarización del poder político. La dictadura y la cultura autoritaria tuvieron a partir de entonces interminables décadas para echar raíces en Paraguay.
Ese fue el más importante legado del Partido Liberal paraguayo, que hoy postula a la presidencia de la república al obispo Fernando Lugo.
Las lecciones de la historia del Paraguay, pues, preguntan; ¿Paraguay en la hora de los cambios? ¿Tiempo de alternancia? ¿O simplemente un regreso al pasado vestido de sotana?

Luis Agüero Wagner

miércoles, 12 de marzo de 2008

LA PATRIA PERIODISTICA Y EL CONTINUISMO EN PARAGUAY

LA PATRIA PERIODISTICA Y EL CONTINUISMO EN PARAGUAY‏

2008-3-12

Por Luis Agüero Wagner.

En el segundo tomo de su libro "Los dueños de Argentina", el periodista Luis Majul denunció el acuerdo extra-publicitario entre Daniel Hadad (uno de los favorecidos de Alfredo Yabrán) y la empresa Benito Roggio, por el que el primero recibía 3.000 dólares mensuales sin la contrapartida de publicidad. El caso de Hadad, quien tiene en su haber frases tan coquetas como "para una empresa informativa, ganar dinero es un deber ético", hizo afirmar en su momento a algunos que Argentina encabeza la lista de países con menor objetividad entre sus medios masivos.
Yo me preguntaría en qué categoría se encuentra Paraguay, donde abundan acuerdos aun más deshonrosos y por cifras que superan los tres mil dólares en varios dígitos. No impide esta realidad palpable que algunos propietarios de medios pretendan autocalificarse enérgicamente como portavoces de la libertad de expresión y de los intereses generales de la sociedad paraguaya, siendo apenas obsecuentes servidores de los intereses dominantes en la corrompida actividad empresarial del país.
Sabemos que a pesar de tanta jactancia estúpida, es bien conocida la dependencia informativa que padecen estos medios del suministro institucional de datos avalados por agentes de poder, muchas veces de gobiernos extranjeros, lo cual les resulta conveniente porque les permite ahorrar los costos de una auténtica investigación periodística, que puede producir una incómoda información poco clara que además podría despertar protestas, reclamaciones o retiros de auspicio.
El resultado es que todo lo que el pueblo recibe de estos medios así limitados, que muchas veces para colmo albergan periodistas que reciben salarios de gobiernos o medios extranjeros, son subproductos de campañas de propaganda y descrédito iniciadas por un gobierno o empresa de comunicación hacia otro gobierno u otro medio, por lo general con fines políticos que no siempre respetan los auténticos valores democráticos.
Esta realidad es coherente con medios de difusión que en su mayoría se montaron o fueron traspasados por capitales manchados con sangre, que solo se dedican a defender indignantes privilegios, y que se cuentan entre los principales responsables del rumbo errático y lunático de la transición paraguaya.
Vale la pena una breve cartografía para extraviados sobre las raíces del poder mediático en Paraguay.
Cuando a mediados de los años 60 el importador sirio-libanés de cigarrillos, telas y bebidas Elías A. Saba, el número 2 del régimen militar -insistentemente vinculado al narcotráfico, de acuerdo a prestigiosas fuentes norteamericanas-, Andrés Rodríguez, y el empresario del entorno estronista Aldo Zuccolillo aunaron esfuerzos para el alumbramiento de "ABC Color", las facilidades para importar rotativas offset sin pagar impuestos y otros privilegios, así como el interés de recuperar el negocio de combustibles perdido con la entrada en operaciones de la refinería de Villa Elisa, pesaron obviamente mucho más que el afán de promover la ética periodística y la veracidad de la información.
Pasaron varias décadas para que este diario con delirios de poder paralelo dejara de manifestar su obsecuencia a Stroessner , y agradecer su "grata presencia" en los brindis por su aniversario, además de derrochar elogios para Pinochet, Videla y otros dictadores, y empezara a descubrir las "atrocidades de la dictadura". Y esto último solo porque para entonces su propietario ya se había embarcado en construir su propia plataforma política (el plan "Zeta") para llegar a la presidencia de Paraguay.
La combativa militante comunista Idalina Gaona ("camarada Alicia", según los Archivos del Terror) me confió en una oportunidad que estando detenida por la policía de la dictadura, solía alternar las sesiones en que recibía torturas con los encendidos discursos anticomunistas que los hermanos Levi Ruffinelli iban a pronunciar con frecuencia, por falta de otro auditorio, ante los presos políticos, a quienes buscaban lavar el cerebro en beneficio de la civilización occidental y cristiana. Fernando Levi Ruffinelli, que era incapaz de reunir el suficiente número de seguidores para conformar su directorio, había sido la "brillante elección" de Zuccolillo como vocero de su "Plan Z". Detalle que por sí solo explica el fracaso del proyecto.
A pesar de estos antecedentes, Zucolillo no deja de acusar a la candidata Blanca Ovelar de encarnar el "continuismo" en la actual campaña electoral de Paraguay, a pesar de haber tenido ella sus orígenes en una familia simpatizante del socialismo que era perseguida por Stroessner mientras el propietario de ABC color hacía negocios con el dictador y dedicaba loas en sus editoriales a Pinochet y Videla. El compañero de fórmula de Blanca, Carlos María Santacruz, pertenecía al Movimiento Popular Colorado, un grupo disidente que fue perseguido con saña por la dictadura en tanto el compañero de fórmula del obispo Fernando Lugo, el candidato a vicepresidente Federico Franco, gozaba de las mieles del colaboracionismo en el parlamento títere que legitimaba a Stroessner con una falsa oposición rentada. Sin embargo, la prensa que dirige Zucolillo se empeña en mostrar al beneficiario de la dictadura como la alternativa de cambio, a través de sus escribientes a sueldo.
Para hacerse una idea de hasta qué punto el periodista ha sido siempre considerado apenas una mercancía en Paraguay , valga recordar que cuando estuvo en la calle el diario Noticias (una especie de joint Venture informal entre Stroessner y Nicolás Bo Parodi, al igual que canal 13) ya contaba entre sus redactores a varios ex-periodistas de ABC color, a pocos meses que éste último hubiera cerrado en marzo de 1984, como corolario de una rencilla de su propietario con su protector el dictador Stroessner.. Para colmo, el mismo jefe de redacción de ABC (Luis Alberto Mauro), dando un ejemplo de dignidad y lealtad a su jefe, se pasó con las mismas funciones a Noticias.
La historia de otro medio al que últimamente se presenta como símbolo de la refulgente libertad y esplendorosa democracia que supuestamente vive el Paraguay, el Canal 9 TV (SNT), no se aleja mucho de la regla general en lo que historial respecta dentro de la patria periodística, por lo que podríamos afirmar que se ha apartado bastante de los ideales de glorificar a la dictadura que le alentaban cuando transmitía desde el viejo edificio público del Instituto de Previsión Social, en Constitución casi Pettirossi, que había sido cedido gentilmente por Emilio Cubas a un pariente de doña Eligia Mora de Stroessner (es decir, un pariente del dictador de Paraguay). Para estar a tono con Ñanduti y Última Hora, montados con dinero público distraído por el coronel Pablo Rojas de la Intendencia Militar, el Canal 9 se equipó con fondos del Ministerio de Hacienda que Stroessner autorizó utilizar al efecto a su ministro César Barrientos.
En tradición que aún hoy mantiene nuestra pundonorosa patria periodística, a la que le llueve generoso el dinero de Itaipú y otros entes del estado a los que paradójicamente atacan con fiereza, lo público y privado estuvieron confundidos desde un principio en este canal de noticieros tan puntillosamente selectivos en cobertura. El Canal 9 contó, está demás decirlo, con irrestricto respaldo oficial y dinero del pueblo a manos llenas, como todo medio de comunicación que prospera en el Paraguay hasta el día de hoy.
Las ganancias -tradición también rígidamente respetada-, al contrario de las inversiones, que son siempre públicas, acaban invariablemente siendo privadas.
Así fue que luego de ser derrocado Stroessner por un golpe militar el 3 de febrero de 1989, este medio televisivo, cuyo montaje lo pagó el pueblo con sangre, sudor y lágrimas, acabó "privatizado" por la familia del nuevo hombre fuerte, que lo asimiló sin mayor trámite a su patrimonio. No implica todo esto que floten bajos los humos de los operarios del canal en cuestión, ídolos del "periodismo serio" al servicio hoy de capitales extranjeros, desembarcado por estas playas solo para torturarnos con grotescos culebrones.
Algunos de estos padres de la patria periodística son los mismos que se beneficiaron con tierras destinadas a la reforma agraria, en pago por sus buenos oficios de animadores de la "fecha feliz" de la Segunda Reconstrucción (como se conocía a la fecha de cumpleaños del dictador). De la agricultura de subsistencia pasaron pronto y sin escala al ramo de la comunicación, cuando el coronel Pablo Rojas recibió la orden del general Stroessner de utilizar fondos públicos para inaugurar radios y diarios al servicio de la propaganda del régimen. Es decir, estamos hablando de gente con vasta experiencia en vivir del erario público paraguayo.
En un gesto desvergonzado de ingratitud e incoherencia, estos ahijados de la dictadura se abocaron a combatirla en su fase Terminal pero no por principios ni convicciones, obviamente, sino estimulados por mejores ofertas que habían recibido de agencias norteamericanas.
El caso de estos periodistas, vendidos al Diablo por un precio que daría vergüenza a Fausto, recuerda aquella advertencia del informante "Garganta Profunda" a los periodistas de "The Washington Post" que destaparon el escándalo Watergate, en 1972: "Síganle la pista al dinero" (Follow the money)..
Nadie espere tampoco un aporte real a la sociedad o a la cultura paraguaya, algún compromiso con el patriotismo, de ninguno de los programas tan alegremente tendenciosos que pagan los empresarios de la patria periodística en Paraguay. El verdadero leitmotiv es enfatizar los aspectos que le interesan al dueño del medio y declarar inexistentes para el comunicador y para el comunicado vastas áreas de la acuciante realidad, una forma más aceptable y civilizada de la censura que imponía por la fuerza bruta la dictadura.
Todos estos desfasados exponentes de un país que quisiéramos olvidar, apenas han logrado graduarse de farsantes al presentarse como "luchadores contra la dictadura" y prohombres de la democracia. Un pedestal al que jamás podrían haberse elevado a juzgar por la conducta y afán de lucro antisocial, así como la carencia de ética, de la que han hecho gala en todos estos años contribuyendo al fracaso de la democracia.

Luis Aguero Wagner


martes, 11 de marzo de 2008

EL IMPERIO CONTRAATACA EN BOLIVIA Y PARAGUAY

EL IMPERIO CONTRAATACA EN BOLIVIA Y PARAGUAY
(Luis Agüero Wagner)



En una de sus primeras declaraciones al llegar al Paraguay, el embajador de Estados Unidos negó con cinismo el conocido apoyo de Estados Unidos a las dictaduras anticomunistas, así como la tendencia intervencionista de su país en Latinoamérica. Los hechos y su propia conducta poco tardaron en desmentir a Cason, quien a pocas semanas de su arribo empezó a coordinar desde Asunción una campaña para desestabilizar la región, con la excusa de un supuesto plan belicista del presidente boliviano Evo Morales que debía ser contrarrestado en Paraguay. La campaña fue orquestada sobre todo desde la prensa que responde a la embajada norteamericana de Asunción, antiguo centro de operaciones del Plan Cóndor, y pronto contaría con la invalorable ayuda representda por la presencia en Bolivia de Philip Goldberg, veterano de Kosovo hoy empeñado en la balcanización del Altiplano donde apareció para aplicar sus ricas experiencias de la ex Yugoslavia.

Coincidentemente con la presencia de Goldberg en Bolivia se gestaron desde la ciudad oriental de Santa Cruz, donde gobierna una élite integrada, entre otros, por empresarios de origen croata movimientos federalistas denominados “Nación Camba”. Uno de los cabecillas preponderantes del movimiento separatista cruceño es el empresario agroindustrial y socio de capitalistas chilenos Branco Marinkovic, conductor del Comité Cívico de Santa Cruz, ente que motoriza presiones y movilizaciones contra el gobierno de Evo Morales.

El historiador de la universidad de Michigan, Leslie B. Rout, publicó en Texas allá por 1965 una voluminosa investigación sobre los intereses que determinaron los límites definitivos entre Paraguay y Bolivia después de la guerra. Titulado "Politics of the Chaco Peace", el documentado libro fue parcialmente traducido por el historiador paraguayo Arturo Rahi, quien publicó los pasajes más trascendentes de dicha obra bajo el título de “La Entrega del Chaco”.

Leyendo con detenimiento y perspicacia la obra, un lector despierto puede notar que la dictadura que en Paraguay impuso el general José Félix Estigarribia en 1940 fue producto de un acuerdo entre este y el Departamento de Estado norteamericano. Estados Unidos ofrecía créditos y apoyo al militar para acceder a la presidencia, y Estigarribia correspondería cediendo a Bolivia el territorio ocupado por tropas paraguayas al noroeste de la línea recta (hoy límite con Bolivia) que une Esmeralda con 27 de Noviembre, donde tenía intereses la empresa petrolera estadounidense Standard Oil Company. Esta era parte importante del contubernio.

A este acuerdo se debería el tratado de límites definitivos -por acuerdo secreto- rubricado por las partes el 9 de julio de 1938 a las 2.40 de la madrugada, corrige a nuestros historiosos Rout. El departamento de Estado de U.S. recurrió a Estigarribia como hombre indicado para ese pacto, nos explica Rout, tras considerar que nadie sospecharía en Paraguay que el jefe máximo de la campaña militar del Chaco terminaría actuando como un traidor. Otras fuentes norteamericanas (Michael Grow) señalan en el mismo sentido que tanto Roosevelt como su principal asesor para asuntos latinoamericanos, Summer Welles, se habían sorprendido de lo deseoso que se mostraba el embajador paraguayo (Estigarribia) por cultivar relaciones políticas y económicas cercanas con EEUU y no desaprovecharon. EEUU pagaría así, con el exiguo monto de 3,5 millones de dólares-crédito obtenido por Estigarribia del Export Import Bank a través de Warren Lee Pierson, la recuperación de la zona del Chaco que le interesaba a sus empresas y al mismo tiempo aseguraba la adscripción incondicional (aún hoy vigente) del Paraguay a la órbita de intereses imperialistas norteamericanos. El combo incluiría la imposición de la Constitución de 1940, arma legal liberticida de redactor anónimo que seria de suma utilidad para que Higinio Morínigo y Stroessner gobiernen "con la constitución en la mano".

El Partido Liberal de Paraguay, al estilo de su homónimo nicaragüense que sirvió de soporte político a la dinastía Somoza, cedió la nominación presidencial al general bendecido por Washington, en gesto que pronto sería imitado por otras fuerzas políticas ávidas de tan contundente respaldo.

Aunque mencionarlo tal vez incomode al campeón de la democracia James Cason, la maniobra había sido planificada por Summer Welles, el mismo que como embajador norteamericano en Cuba jugó un papel preponderante para entronizar a Fulgencio Batista como dictador de la isla caribeña, recordado por su fidelidad a la política colonialista yanqui como por su brutal policía política, la BRAC, sufragada por organismos de seguridad estadounidenses. Al igual que la de Batista, la policía política de Stroessner también conocería de la solícita asistencia de estos "organismos de seguridad".

Corrían los años de la guerra fría, EEUU y la URSS poseían miles de misiles, armados con cabezas nucleares, apuntándose el uno al otro. La vulnerabilidad mutua, la capacidad de destrucción mutua asegurada, se pensaba que era algo excelente. No faltaron quienes vieron en el conflicto entre superpotencias un gran negocio, aún en un paraje tan alejado y extraño como Paraguay.

La industria del anticomunismo, que parecieran añorar con nostalgia ciertos opinólogos y embajadores mediáticos, que paradójicamente compiten por condenar como si fueran dictaduras a los gobiernos que no pueden doblegar, tuvo así en los años 50, 60 y 70 del siglo pasado su etapa más gloriosa. Tengo en mi archivo varios documentos de 1956 en los que el canciller Sapena Pastor solicita en Washington la extensión de la misión de "técnicos policiales" norteamericanos como Robert K. Thierry, L. Brown y otros adiestradores de torturadores que contribuyeron a la democracia paraguaya instruyendo a la policía política en técnicas de “submarino”, voltaje adecuado para el tormento de la descarga eléctrica y otros cursos didácticos indispensables para que los ciudadanos paraguayos puedan ejercer sus libertades cívicas.

Aunque muchos insisten en que el dictador Stroessner actuó por su cuenta, sin inspiración ni ayuda del imperio norteamericano, no es difícil deducir que en caso de defección del citado dictador había suficientes voluntarios entre los generales paraguayos para ocupar su lugar con el aval del imperio a disposición.

Con fines igualmente altruistas se creó la Escuela de las Américas de Fort Benning, donde militares latinoamericanos aprendieron de sus preceptores yanquis a defender la democracia a través del golpe de estado. Y como la defensa de la democracia y la libertad también atañe al presente, el United States Deparment of Commerce aún hoy tiene una categoría propia (la OA82C) para registrar los instrumentos de tortura que empresas norteamericanas como Technipol o US Shock-Baton Company fabrican, publicitan y por medio de 350 licencias de exportación, siguen enviando legalmente a los "más oscuros rincones del mundo" donde la dictadura pueda subsistir. Todo ello, obviamente, con la libertad que ofrece la mejor democracia que el dinero puede comprar.

Fueron precisamente embajadores como Cason quienes crearon dictadores como Stroessner, Videla o Pinochet, financiando a los déspostas deslustrados que enseñaron a sus pueblos a ver a los esclavos con la mirada del amo. Son los mismos que hoy ensayan su sonrisa más amable para indicar a falsas organizaciones civiles, en la práctica apéndices de la embajada norteamericana, qué candidaturas respaldar.

En lugar de seguir dando paternales consejos y presidiendo la desestabilización de gobiernos como los de Bolivia o Paraguay por intermedio de colaboracionistas que reciben dólares de sus organismos como la NED o USAID, ¿viviremos para escuchar alguna vez una autocrítica de los personeros del imperialismo por sus crímenes en Paraguay?

Luis Agüero Wagner

DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN A LAS RECETAS DEL FMI

DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN A LAS RECETAS DEL FMI
(Luis Agüero Wagner)

El sinuoso proceso electoral paraguayo que en poco más de un mes llegará a su punto culminante, arrancó con el insólito espectáculo de falsos izquierdistas, revolucionarios financiados por la CIA , colorados, liberales, oviedistas, febreristas, comunistas y luguistas independientes luchando con fiereza por embanderarse con el “socialismo del siglo XXI”. La denominación más acertada hubiera sido la de “Oportunismo del Siglo XXI”, dado que con el correr de las semanas, las posturas fueron sacándose las máscaras, hasta llegar a descubrirse que la mayoría de quienes se proclamaban izquierdistas eran en realidad empleados de la embajada norteamericana de Asunción.
Se trataba de aprovechados receptores de dólares de USAID, IAF y otros organismos de penetración imperialista, administrados por el principal líder de la oposición paraguaya, el embajador de los Estados Unidos James Cason.
El dinero que terminaba en el proselitismo era puesto en circulación bajo la forma de supuestas donaciones a organizaciones no gubernamentales. Algunos de los más destacados dirigentes que acompañaron desde el inicio al obispo, como Camilo Soares o Guillermina Kanonikoff, se cuentan en la lista de izquierdistas financiados por George W. Bush de acuerdo a este esquema.
Al conocerse en el mundillo político las verdaderas fuentes de financiación del obispo Fernando Lugo, a quien sus publicistas presentaron como un supuesto teólogo de la liberación y apodaron con el oportunista apelativo de “obispo de los pobres”, empezaron a dar la cara los verdaderos dueños del negocio. Hoy el candidato de Dios y de la “izquierda” aparece en público sin inhibiciones cercado por senadores de ideas neoliberales como Carlos Mateo Balmelli oAlfredo Jaegli, este último un gran admirador del ex presidente argentino Carlos Menem.
El partido Liberal que lo candidata a la presidencia de la república es el único que queda en la región con suficiente coraje para utilizar dicha denominación, y la única corriente con la que podría compararse es con la del partido Liberal de Nicaragua. Así como su homónimo centroamericano impulsó en la tierra de Sandino la dictadura de los Somoza, en Paraguay el Partido Liberal inauguró la dinastía de dictadores militares bendecidos por Washington en 1940, con el general J. Félix Estigarribia.
En el mismo contexto de su dramático viraje hacia la derecha, intentando congraciarse con la oligarquía ganadera y agro exportadora, ahora los partidarios del presunto capellán paraguayo de las FARC anuncian el retorno del agente del Fondo Monetario Internacional Dionisio Borda, quien impuso impuestazos por indicación de las gemelas de Bretton Woods en los primeros meses del gobierno al que los opositores que lo rodean dedican todos sus dardos, el del presidente Nicanor Duarte Frutos.
¿En qué consiste y qué misteriosas razones estimularon los súbitos vuelcos y polarizaciones entre las fuerzas que se miden en las elecciones paraguayas del 20 de abril, para que los arrancaran desde la izquierda terminaran posicionados en la derecha y vice-versa?
Estos intempestivos cambios a contracorriente empezaron produciendo el milagro de que el Partido Colorado, eterno socio menor del imperialismo yanqui-brasilero y puntal de las dictaduras neo-nazis y anti-izquierdistas de Higinio Morínigo en adelante, dé un dramático vuelco hacia el “socialismo humanista” en su última Convención.
El senador paraguayo Martín Chiola, quien anteriormente recorría las unidades militares para arengar a las tropas en contra de la amenaza bolchevique y el castrismo, de pronto apareció dispuesto a reemplazar todos sus retratos con el dictador anticomunista Alfredo Stroessner que coleccionó en el transcurso del tiempo, por su foto junto al líder revolucionario cubano Fidel Castro. Y todo eso por obra y gracia del socialismo del siglo XXI, ni más ni menos.
En contrapartida quienes afirmaban desde las carpas del Obispo Fernando Lugo ser unos furiosos guevaristas, de pronto empezaron a mostrase tibios y vacilantes con respecto a temas vidriosos como Hugo Chávez o Evo Morales, temerosos de perder el apoyo de la prensa subsidiaria de la CIA y de la USAID , o los dólares de las ONGs fantasmas que desviaron hacia el electoralismo. Frente a esta actitud dubitativa, sus adversarios del oficialismo colorado empezaron a ovacionar a su líder Nicanor Duarte Frutos tocado con una boina roja al estilo de los paracaidistas de aquella ribera del Arauca, a denostar en la misma ONU contra las políticas del imperio con más virulencia que el canciller cubano Pérez Roque, mientras pellizcaban dólares a Taiwán sólo para demostrar que nadie es perfecto en la vida.
La adhesión al socialismo del siglo XXI había cautivado incluso a los propagandistas de George W. Bush como Ricardo Canese, quien había llegado a defender en sus artículos la iniciativa reciente del campeón mundial del antiterrorismo de convertir los alimentos en combustible, aún a riesgo de incrementar el peligro de una hambruna mundial masiva, sin por ello dejar de ser un socialista del siglo XXI a carta cabal.
Para él no había entonces nada incoherente en ser un zurdo convencido y promocionar las ideas de un personaje con tales niveles de inconciencia como para amenazar a la humanidad con una Tercera Guerra Mundial, que esta vez sería con armas atómicas.
El Socialismo del siglo XXI aparecía tan carismático que hasta el neoliberal Alfredo Jaeggli ensayaba su mejor sonrisa para minimizar los límites ideológicos que separaban a éste del liberalismo de Locke, Smith y Friedman, e incluso visitaba al embajador cubano para solicitarle becas. La plana mayor del conservador partido Liberal se mostraba dispuesta a vestirse con la camiseta del Che Guevara, emulando a su correligionaria Elba Recalde si fuera necesario, para no importunar a los adherentes de tan magnética corriente de pensamiento.
El liberal de derechas Federico Franco se fotografiaba tomado de la mano con el guevarista Camilo Soares, agitando una bandera roja con el rostro del Che, mientras caían las serpentinas sobre ambos y el público vibraba haciendo hurras al socialismo del siglo XXI, una ideología capaz de unir por la misma causa a Sharon y Arafat, a Joseph Ratzinger y Leonardo Boff. Todo era paz y amor gracias a la utopía que había acabado con la historia en forma más expeditiva que el libro de Fukujama, mientras los seguidores del capellán paraguayo de las FARC tenían esperanzas de contar con el recurso de la billetera petrolera, y asediaban la embajada de Venezuela con pedidos de solidaridad.
La cosa empezó a cambiar cuando el gobierno de Nicanor Duarte Frutos estrechó sus lazos con el gobierno bolivariano y la oposición se acercó al embajador James Cason. Hábiles pescadores en río revuelto, agentes del consenso de Washington y enemigos declarados del MERCOSUR fracasaron así en su intento de hacerse pasar por "izquierdistas" para alcanzar el poder en Paraguay, en ancas del impulso de izquierdas y el Socialismo del siglo 21, dejando las críticas y aplausos en bandos equivocados. Y ratificando una vez más el viejo adagio de que entre la derecha y la izquierda, lo único que existe es una comedia.

lunes, 10 de marzo de 2008

DEL OPERATIVO CÓNDOR A LA NARCOCRACIA Y LA CANDIDATURA DE DIOS

DEL OPERATIVO CÓNDOR A LA NARCOCRACIA Y LA CANDIDATURA DE DIOS
(Luis Agüero Wagner)

En el Otoño del Patriarca, García Márquez afirma que la mentira es más cómoda que la duda, más útil que el amor, más perdurable que la verdad, sentencia que puede aplicarse sin reservas a los seguidores del obispo Fernando Lugo, quienes siguen intentando sostener su destartalado libreto de que apoyan a un teólogo de la liberación tercermundista afiliado al socialismo del siglo XXI, aunque se pongan a temblar como un flan en un terremoto cuando son señalados como simpatizantes de Hugo Chávez o las FARC. Simultáneamente, aparecen cercando al obispo cada vez con más influencia los senadores de ideas neoliberales Carlos Mateo Balmelli y Alfredo Jaegli, este último un gran admirador del ex presidente argentino Carlos Menem.
Para comprender cómo un grupo político puede llegar a tales niveles de incoherencia, valga una breve sinopsis histórica.
El 8 de marzo de 1979 la Liga Mundial Anticomunista abrió en asunción su XII Congreso, realizado en el local del Instituto Nacional de Tecnología y Normalización. El objetivo era pronunciarse contra la política de Derechos Humanos del presidente Jimmy Carter, que los paladines de la libertad calificaban como "Carter-comunismo". El Congreso había logrado reunirse merced a la generosa colaboración de importantes empresarios paraguayos, cuyos aportes oscilaban entre 500 mil y un millón y medio de guaraníes de entonces.

El recaudador, Antonio Campos Alum, no sólo era director espiritual de la Fraternidad Ecléctica Espiritual Universal, también de las muy terrenales actividades del centro de detención y tortura conocido como "La Técnica" (hoy convertida en museo de la represión). Entre los más fuertes aportantes se contaban a baluartes de la libre empresa como Cornelius Walde, Nicolás Bo, Rolando Niella, Carrizosa y el gran "luchador" contra Stroessner Aldo Zuccolillo (Archivos del Terror, carpeta DNAT, marzo de 1979).

La amistad de angelicales filántropos como Aldo Zucolillo con Antonio Campos Alum no desentonaba, ciertamente, con alguien que contaba entre sus cercanos parientes al consuegro de Stroessner (Tuco), a un hermano que servía como delator a servicio de Pastor Coronel (Julio César), y a un cuñado involucrado en el atentado terrorista con bomba que costó la vida a Orlando Letelier en la misma capital de Estados Unidos. Pues aunque parezca inverosímil, se trata del mismo empresario que hoy apoya sin reservas desde su diario ABC color al supuesto teólogo de la liberación izquierdista Fernando Lugo, tan promocionado por las agencias noticiosas cuyas corresponsalías manejan periodistas del mismo periódico.
El libreto que Zucolillo le dicta al obispo a cambio de su apoyo periodístico es sencillo: debe atacar al MERCOSUR y al “imperialismo brasileño” e ignorar al norteamericano, que no existe para la prensa paraguaya a pesar de todas las señales que dio y sigue dando de su presencia en Paraguay, alcanzando su mayor auge en los años del Operativo Cóndor.

La cooperación entre paraguayos y agentes imperiales en estos pactos criminales es permanente negada por periodistas de ABC que a su vez son antiguos beneficiarios de donaciones de la embajada norteamericana como Alcibíades González Delvalle. Este y otros escribientes realizan verdaderas acrobacias periodísticas para ignorar y esconder bajo la alfombra estos asuntos, considerando la profusa documentación existente de la que ya no duda una sola persona razonable. En la carpeta confidencial de Campos Alum se hallaron inclusive tiernas cartas por Navidad que dirigía al jefe de La Técnica el director del FBI Clarence Kelly. Que el FBI estaba perfectamente informado del cariz, naturaleza y detalles de los procedimientos de la policía de Stroessner lo documentan los pulcros informes del agente especial Robert Scherrer, operativo del buró en Buenos Aires. Y eso sin mencionar todas las cartas en las que Guanes Serrano y otros citan a la CIA como fuente de sus informes, o los escritos del gran benefactor de la democracia paraguaya Timothy Towell dirigidos a la policía de Stroessner, y adjuntando manuales para interrogatorios. En realidad, el mencionado diplomático, luego devenido en empleado de Andrés Rodríguez, contaba con extensa experiencia en eliminación de amenazas a la seguridad estadounidense, desde que en 1967 acompañó a John Maisto en Cochabamba, participando del asesinato extra-judicial del Che Guevara, para luego ampliar rubros incursionando en las entregas vigiladas como la que le puso en la estacada con el caso "Parque Cué", uno de los más sonados escándalos del narcotráfico en la historia reciente de Paraguay..
Efectivamente se comprobó que el poder narco no solo controlaba el parlamento de Paraguay cuando bajo el reinado de Juan Carlos Wasmosy el general Rosa Rodríguez (jefe de la oficina antidrogas) fue asesinado en la vía pública en una apacible mañana asuncena, como traducción final de antiguos afanes de la DEA de construir un poder paralelo con oficiales desvinculados de la SENAD.

Como corresponde en casos vidriosos, los grandes "luchadores por la democracia" de la patria periodística preguntaron de todo, excepto sobre el destino de los 600 kilos de cocaína que se habían incautado en una pista del Chaco, una semana antes del homicidio, desde una avioneta procedente de Colombia. La embajada se llamó a silencio, como era de esperar, al tratarse de un caso que comprometía a quien con tanta amabilidad les había ayudado en 1990 a desarticular la organización de Oscar Roca, alias "el ídolo", y su red en Santa Cruz de la Sierra.
Ya sabemos la escasa consistencia entre lo que dicen y hacen algunos funcionarios de gobiernos extranjeros que constantemente hablan de combate al narcotráfico pero sin embargo sus nombres siempre aparecen en las agendas de los peces gordos del narcotráfico cuando éstos son arrestados, y conceden al Paraguay certificaciones de “estar avanzando” en el combate del narcotráfico, a pesar de que hace más de una década en el país no funcionan los radares. Esta dualidad es lo que en más de una oportunidad ha permitido a conocidos narcotraficantes desafiar airadamente a los recaderos imperiales, lo cual está demostrado por la absoluta desvergüenza con que Andrés Rodríguez ignoró las advertencias del embajador Jonathan Glassman cuando le robó la victoria electoral a Luis María Argaña, en las internas coloradas de diciembre de 1992.

Por una casualidad muy casual, el mismo general que presidía la investigación sobre el asesinato de Rosa Rodríguez, cercano colaborador del padre de la Narcocracia paraguaya Andrés Rodríguez, terminó tomando posesión en la SENAD, en paradigmático ejemplo de la alternancia dirigida que hasta ahora caracteriza al proceso narco-político que nos legaron los gloriosos opositores que ahora se aglutinan en torno a Fernando Lugo.


Algunos de los partidarios del obispo ya ocupaban bancas en el congreso cuando se trató en el Parlamento de la gobernabilidad el desafuero del Senador Vitalicio Andrés Rodríguez, afamado narcotraficante que llegó a la presidencia del Paraguay con el visto bueno de la embajada norteamericana. La causa que motivaba el trámite, un profuso tráfico de drogas en el Chaco que se investigaba judicialmente desde 1994, quedó impune merced a los oportunos votos liberales y del luguista partido Encuentro Nacional, transitoriamente convertidos así en una extensión del lucrativo negocio de las drogas.
Andrés Rodríguez también es conocido por haber integrado sociedad con Aldo Zucolillo para fundar el diario ABC color, hoy epicentro del orquestaje mediático que busca posicionar al capellán paraguayo de las FARC, Fernando Lugo, en la presidencia del Paraguay.
Como puede verse, todos hombres fuertemente comprometidos con “el cambio” son quienes se encuentran empujando desde atrás la candidatura de Dios a la presidencia del Paraguay. Pues hágase la voluntad del señor. Amén.

Luis Agüero Wagner

domingo, 9 de marzo de 2008

LA ULTIMA TENTACION DEL OBISPO

LA ÚLTIMA TENTACIÓN DEL OBISPO
(Luis Agüero Wagner)

Uno de los discursos más desgastados de la política paraguaya es el que pretende dividir a la sociedad en dos bandos antagónicos representados por adversarios y partidarios del dictador Alfredo Stroessner. Este maniqueísmo pretendió, estableciendo un impreciso cordón sanitario, señalar a la sociedad quienes eran los buenos y los malos en el Paraguay.
Con el correr de los años de la que las inmoralidades no eran patrimonio exclusivo de quienes habían consentido la dictadura, sino que gozaban de amplia aceptación entre los inmaculados referentes morales de la "lucha" contra Stroessner. También quedó pronto muy claro que “luchadores” no eran todos los que aseguraban serlo, tampoco todos los méritos que se auto adjudicaban correspondían a la realidad, y su juicio no es del todo intransigente cuando deben emitir fallos sobre el pasado. Veamos algunos casos.
Para empezar con un representante de Dios, el obispo católico Mario Melanio Medina, debemos necesariamente objetar ciertas actuaciones de nuestra presupuestada Comisión de "Verdad y Justicia", cuya verdad se parece bastante a la que describe cierta prensa paraguaya, y su justicia demasiado a la que se imparte desde su sede de Sajonia. Tanto la difusión de documentos comprometedores como la selección de los querellados, queda librado al arbitrio de los expertos autorizados, que se cuidan muy bien de mencionar antecedentes de algunos miembros del círculo áulico de "grandes luchadores", adjudicatarios de zoquetes, prebendas e incluso tierras malhabidas. Basta contabilizar todas las omisiones de la nota emitida el 7 de Noviembre de 2005, donde solo se mencionan 60 selectos casos de la represión dictatorial, omitiendo 7.940 reveladoras fichas de detenidos obrantes en los "Archivos del Terror”. .

Es bien sabido que para la comisión que preside este representante de Dios, para investigadores autorizados y la patria periodística no cuentan la opinión del mismo Partido Comunista Paraguayo ni de la MCNOC si el acusado de informante al servicio de la represión es Víctor Báez Mosqueira, cuyos invalorables servicios a la patronal de la prensa permanecen en el más oscuro misterio.
A pesar del lenguaje bíblico que ahora utilizan los monaguillos de la politiquería que se cuelgan de la sotana de Fernando Lugo, como el candidato votado por los difuntos en Guarambaré Federico Franco (Federico Fraude para sus correligionarios) que tildó a un adversario político de “apóstol de la maldad”, en los hechos siguen contradiciendo tanta retórica celestial.
El mismo Federico Fraude proviene de una familia que la pasó muy bien durante el gobierno del Tiranosaurio Stroessner, ya que su mismo padre el Dr. Cástulo Franco fue un solícito colaborador del dictador legitimando el parlamento títere con su presencia, en nombre del colaboracionista partido Liberal de corte somocista del Paraguay. .

Y ya que nos referimos a héroes populares, otro de los grandes "luchadores" contra Stroessner devenido en fanático seguidor del Obispo, el autodesignado titular febrerista Nils Candia Gini, no parece haberse conformado con haber degradado al Partido Revolucionario Febrerista hasta niveles inauditos con su escandalosa, inmoral y errática conducta. Por mencionar al azar una de sus hazañas, el 8 de marzo del año 2007 se apersonó en el despacho del tenebroso represor de la dictadura Juan Manuel Morales para expresarle su respaldo total. Mensaje que, obviamente, tiene mucho más que ver con los 140 millones de subsidio electoral al PRF que cobró en forma irregular que con la catadura moral del siniestro presidente de la deplorable Justicia Electoral que los partidarios del Obispo Fernando Lugo digitaron desde el Congreso donde tienen mayoría. .

No constituye desde luego esta conducta una sorpresa, viniendo de Nils Candia, un integrante del grupo que hasta fue capaz de vender la primera candidatura a diputado de su partido al ministro de Justicia del archicorrupto y desastroso gobierno de Luis Angel González Macchi, por la módica suma de 200 millones de guaraníes (unos 40 mil dólares). Después de todo, basta esa suma para olvidar los agravios y ofensas de un operativo de la policía política que envió a las cámaras de torturas a decenas de sindicalistas y obreros. . .

La activista por los Derechos Humanos Gloria Estragó fue detenida el 10 de Diciembre de 1975 cuando militaba en el Partido Comunista. Permaneció detenida en total 13 meses, la mayor parte de este tiempo en el campo de concentración de Emboscada, donde sufrió apremios físicos y sicológicos. . .

Años más tarde Gloria testimonió que uno de los grandes "luchadores", Diego Abente Brun, había sido el delator responsable de su detención y torturas, así como de un sinnúmero de compañeros de militancia, algunos de los cuales acabaron muertos, detenidos, torturados o perdieron sus familias, trabajos y bienes. Lo peor fue que Diego Abente no se limitó a la delación, también se convirtió en activo colaborador durante las macabras sesiones de tortura en el Departamento de Investigaciones. .

Lo más frustrante fue que al cabo de algunos años, al regresar de Estados Unidos, el delator y ayudante de tortura fue premiado con los máximos honores, ya que fue Senador de la Nación y luego influyente miembro del poder Ejecutivo. Los adulones de la patria periodística prestaron su silencio cómplice al poder de turno, negándose a ceder a Gloria el más mínimo espacio para sus testimonios, con el beneplácito de los consagrados "grandes luchadores", únicos autorizados a proveer las credenciales correspondientes.
Hoy tanto Gloria como Diego Abente están unidos en torno a la candidatura del Obispo Fernando Lugo, reconciliados en Dios gracias a la luz del Espíritu Santo.
Un caso similar es de Luis Aníbal Schupp, quien fuera delegado de gobierno en tiempos del dictador Stroessner, y en sus tiempos de estudiante de agronomía encargado de informar a la policía política de la dictadura sobre las actividades del descubridor de los archivos del terror Martín Almada, quien por entonces dirigía un centro educativo en San Lorenzo. Igual que Gloria Estragó y Diego Abente, ambos están unidos hoy por la pasión que despierta el capellán paraguayo de las FARC, un cambalache paraguayo de secuestradores, Biblia y calefón.

La útima tentación del obispo la constituyen los grupos anticomunistas que apoyaron al dictador Stroessner desde el mismo partido colorado (ANR), identificados con la disidencia en el partido de gobierno, que prefieren a Lugo (candidato de la embajada norteamericana) antes que a una candidata del sector de buenos relacionamientos con el líder bolivariano Hugo Chávez, y que apoya las políticas integracionistas del MERCOSUR. Estos grupos son aguardados ansiosos por los supuestos “luchadores” contra la dictadura, que les abren los brazos en señal de santo perdón.
No sería extraño que los favorecidos de la cofradía católica, del embajador James Cason y de la prensa ultraderechista caigan en la última tentación que Lucifer les presenta para sellar pactos. Es lo que cabría esperar de farsantes que lo único que hicieron durante la transición fue lucrar con las dádivas del mayor narcotraficante de la historia del país, de un testaferro del hijo del dictador y del vástago de uno de sus principales ministros, en ese orden.
Agüero Wagner